Experiencias en Tinder: Cita 5/21 – #21citasdeTinder

Ya he visto que tengo un público exigente y que en realidad solo queréis odio del más puro. Cuando hablo de amor y parejas que se quieren gracias a Tinder solo recibo críticas y mensajes de gente muy decepcionada. Pues que os den. ¿Queréis mierda? Pues pa mierda mi quinta cita de Tinder.

Dejé a Antonio (mi cita 4/21) en un geriátrico tras enterarme de que en realidad tenía 41 años, algo que mi cuerpo no toleró. Fue entonces cuando un nuevo amanecer dorado de nuevas citas se abrió ante mí. Y entonces apareció Álvaro. Tenía una foto en un plató de La Sexta. Si es que, qué previsible soy.

CITA 5/21 – Álvaro

Lo mejor que me pasó en la quinta cita fue que el día de antes me encontré a Pablo Simón (miradle, nadie jamás ha hablado de la reforma de la Ley Electoral con semejante pasión). Y eso fue el día antes de la cita.

La verdad es que empezó todo mal, porque si Álvaro y yo habíamos quedado a las 22.00, a las 21.45 todavía estaba decidiendo si me merecía la pena levantarme del sofá y limpiarme el surco de baba seca que recorría el espacio entre mi boca y mi oreja. Decidí que darle plantón sería demasiado cruel y que yo soy una chica majísima e inofensiva. Así que en cinco minutos ya iba vestida otra vez con mi uniforme de Tinder y además oliendo bien. Al salir me miré al espejo y me di la enhorabuena por ser capaz de pasar por tantos registros en tan poco tiempo.

Me propuso ir a un concierto de Jazz lento, pero logré convencerle para quedar en Sol como es tradición en Tinder. Cuando estaba embobada viendo el show de los swaggers que saltan por encima de una fila de 150 personas tumbadas (no porque yo sea impresionable, sino porque a algún lado hay que mirar) una voz conocida me asaltó. Y digo conocida porque Álvaro me había enviado ya unos 35 minutos de notas de voz por Whatsapp. Era como de la familia. Cuando mi mente asoció su voz con su cara pensé “joder, qué puta pereza”.

No es que yo sea de hablar mucho pero al menos suelo hacer preguntas. Pues no. Nada. No me dio ni tiempo a inventarme una excusa por la que me habría tenido que ir pronto, porque todos los minutos que pasamos los ocupó él. Con el espacio y con la voz. Lo único que me preguntó fue con cuántos chicos de Tinder había quedado. Le dije que él era mi primero. Pero no le dio ni tiempo a procesar la respuesta porque ya estaba hablando de sus cosas de periodista de La Sexta. Hacía aspavientos, usaba onomatopeyas, silbidos y hablaba muy muy muy rápido y alto. Era bastante escandaloso. En la segunda ronda mi lenta y sobada mente estaba pensando en cómo abandonar la cita, Tinder y la vida.

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Sí, mi fondo de pantalla del whatsapp es el mar porque me da la calma que no me da Álvaro. Y sí, tengo un grupo de whatsapp que se llama becas black, y es lo más.

Al principio me esforzaba en escucharle. Luego una primera pregunta me atravesó el cerebro mientras Álvaro hablaba de sus cosas de periodista. “¿Cuándo caducaban los huevos de la nevera?” Me intenté concentrar, pero enseguida me apareció otra: “¿Cuántos huevos sería capaz de comer sin vomitar?” Y ya no pude parar mi mente mientras ponía cara de no-me-estoy-perdiendo-una-sola-palabra-de-lo-que-me-dices. “¿Caducan más tarde porque son de gallinas libres? ¿Cómo de libres son esas gallinas? ¿Por qué es tan feo mi pelo? ¿Existe una moto para que a la gente bajita como yo no le cuelguen los pies? ¿La culpa de todo la tiene Yoko Ono? ¿Cuánto me pesa cada teta? ¿Moriré sin que nadie me de un puñetazo en la cara? ¿Y si esto es un sueño y en realidad el mundo es bocabajo? ¿Volverá España a ser una república? ¿Ha superado ya el dólar al euro? ¿Cuánto exactamente cayó Bankia en la Bolsa? ¿Siguen vigentes las restituciones a la exportación?

Luego me dijo que tenía un hermano gemelo y le toleré un poco más porque seré una tipa dura pero se me ablanda el corazón como a cualquiera cuando me entero de la existencia de gemelos. Es cierto que era majo, pero de verdad que hablaba mucho y con demasiado entusiasmo. El entusiasmo era tal que salió del bar a fumar un momento y creyó conveniente hacerlo mediante un salto mortal que hasta la gente que estaba fuera fumando le aplaudió. “Joder, qué puta pereza”, pensé yo. “Ojalá el concierto de Jazz lento”.

Cuando volví a casa me miré al espejo y me di la enhorabuena por haber aguantado estoicamente semejante tabarra.

 

Parecido real con sus fotos de Tinder: Sí, supongo. Le dije (antes de conocernos en persona, claro) que en una no tenía cuello y se picó. Y esto mismo que yo os he contado en una frase, él lo hizo en cien.

Parecido real con su descripción de Tinder: Tiene una bandera inglesa como sinónimo de hablo inglés y creo que no habla inglés. Pero español habla de sobra.

Pros:

  • Tenía los dientes megablancos. Rollo Bon Jovi. No entiendo cómo lo hacen algunas personas. Bon Jovi supongo que con dinero, ¿pero la gente normal?
  • Tiene una anécdota familiar con Wyoming bastante buena, hasta el propio Wyoming la cuenta en su biografía. Lo sé porque obviamente me enseñó las fotos que lo demostraban mientras movía mucho los brazos.
  • El bar olía a huevo frito.

Contras:

  • Es el típico amigo de los camareros. Es el típico amigo de los camareros, las camareras, los cocineros, la gente que existe y la madre tierra.
  • Me preguntó si me tomaría otra otro día. Debí de parecerle interesante físicamente, porque lo que es mediante el diálogo claramente no. Le dije que por supuesto que sí. Los milenials no sabemos rechazar cara a cara desde la invención de los mensajes de texto.
  • Creo que no os he contado que hablaba mucho.

Silencios incómodos: Ha roto cualquier medidor de esta categoría.

Atuendo: Llevaba una camiseta de Star Wars. “Serás friki” pensé. Luego recordé que yo también tengo una y me disculpé mentalmente.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Cuando he escrito el título de este post tenía bastantes. Ahora se me han pasado todos.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Supongo que en Andalucía sí. Y eso que no era andaluz.

Solo rememomar la cita ha sido extenuante, así que debo descansar. ¡Hasta la próxima!

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Jesús, 28 años. Pedos. Una sola foto de una coca cola. Pa qué más.

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Parejas de Tinder: ¿Existen?

¿Es posible echarse un novio o novia de Tinder o es igual de irreal que un unicornio? Pues como el propio Pablo Escobar sabe, un caballo puede convertirse en unicornio, así como un cualquiera de Tinder puede convertirse en tu pareja. No es tan difícil, en realidad. Solo hay que hacer un poco de criba. O casi mejor ni hacerla.

Cómo echarse un churri de Tinder

El primer paso, básico pero no por ello menos digno de mención, es conseguir matchs (¿Cómo es el plural de match en spanglish?). Para ello os recomiendo bajar el listón. Puede sonar contradictorio, pero solo quedando con 50 personas podrás elegir a una de ellas, y comparando con las otras 49 seguramente te parezca lo mejor de este mercado capitalista del amor llamado S.XXI.

El segundo paso es iniciar una conversación, o al menos contestar cuando te escriban. Ya sabéis que hay muchos resentidos en Tinder que les duele el corazón si no contestáis, así que no les hagáis llorar.

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Alex, mi match de diciembre de 2016 se quedó en el cementerio de matchs sin conversación. Tinder me lo recuerda si le miro.

Una vez iniciada la conversación, de todos es sabido, debes abandonar Tinder para subir un escalón en la pirámide del amor milenial: Whatsapp.

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Yo pensaba que a la gente se la conoce mejor por Tinder.

Entre el whatsapp y la vida conyugal hay muchos otros pasos que no me considero capacitada de exponer, porque en realidad ni sé cuáles son. Yo es que más allá de Tinder no soy capaz de ver. Lo que sí te recomiendo es que el pretendido te guste, al menos un poco.

¿Cuándo debes eliminar Tinder de las apps de tu móvil?

Pues mira, si vas a tener esta conversación, casi mejor que no la tengas conmigo. Lo mejor es que lo decidas tú, que ya estás metida en una pareja aunque no lo quieras ver. Eso sí, si quieres mi consejo, no abandones nunca Tinder, por favor, pero si es lo más.

Te recomiendo decidirlo con tu nueva pareja. Pero vamos, que no te lo quites.

¿Deberías mentir a la gente sobre cómo os conocistéis?

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Javi es partidario de la sucia mentira. Y del alpinismo (¿habéis visto a algún escalador en Tinder? Yo nunca. Ni una vez. Excepto cada vez que paso un perfil)

Aquí pasa lo mismo que antes. Casi mejor que decidáis entre los dos qué vais a contar a la gente, más que nada para que vuestra versión sea consistente.

Bueno, que yo he venido aquí a hablar de otra cosa y me entretengo.

Teresa y César, una pareja feliz

Por cosas del destino el otro día quedé con una pareja salida de Tinder para que me contaran sus experiencias. Y eran majísimos, así que no vais a leer nada malo sobre ellos, os aviso ya mismo.

Primero escuché la versión de ella, luego él contó la suya. Se conocieron en Tinder hace dos años, cuando por lo visto era mejor si eras mujer heterosexual. Según Teresa, hace dos años había más chicos interesantes, y según César, las chicas eran únicamente muy pijas o muy chonis. Así que si tenéis un amigo interesante con una novia muy choni o muy pija y te repite que se conocieron en un bar hace dos años, sospechad.

“Tinder ha cambiado mucho”, me dijeron entre suspiros melancólicos. Y lo saben bien porque han decidido volverse a descargar la app para echarse unas risas, que yo no entiendo a la gente pero por lo visto está de moda hacerse Tinder para reírse. Que digo yo, no hace falta que os riáis de mí y mis patéticos semejantes.

Ella tenía fotos artísticas, de estas que cualquier tío de Tinder da un like porque están bien. Él solo tenía fotos de paisajes, no se le veía la cara. La próxima vez que penséis en haceros Tinder pero sin mostrar vuestro agraciados rostros, que sepáis que vais a acabar en pareja formal.

Según Teresa, César eliminó la app nada más conocerse. “La verdad es que he tenido mucha suerte en Tinder”, dijo él mirándola con todo el amor del mundo mientras mi corazón se derretía en mitad de una celebración muy loca de San Patrick’s Day, queriendo yo abrazarles mucho. La celebración también incluía una rifa de unas 300 camisetas, y yo estaba al lado del chico que iba desgañitándose anunciando los números con el mismo deje que los de La Vida Moderna. Y ahora me acabo de acordar de que esta semana he conocido a unos chicos que solo hablaban como los de La Vida Moderna. Y que mi vida es un bucle de frases de La Vida Moderna y que por favor alguien amable que me haga salir de esto (le dice la hija al padre).

En mitad de todo este pensamiento me saludó una voz conocida que resultó ser un fan de mi blog, que actualmente se dedica a elaborar cerveza casera en su garaje para regalarla y obtener así pérdidas. Hay gente que no tiene espíritu emprendedor, no como los CEOs del Tinder.

Lo que sí aprendí de esta pareja de enamorados es que siempre que no sepas donde quedar, se queda en Sol. La de parejas tinderianas que el oso y el madroño habrán visto florecer. Y a raíz de unas pocas citas en Sol, se hicieron novios. Los padres de César piensan que se conocieron en el gimnasio, los padres de Teresa ni se acuerdan porque son tan novios que ya nadie se plantea que se puedan conocer de Tinder.

Teresa es fotógrafa, y muy maja. Aquí os dejo su web: https://www.somniumph.com/

César es pianista y punky, pero no tengo su web ni sé si tiene web. Si miráis a un punky con desdén, es posible que luego resulte ser pianista y que a vuestra propia abuela le emocione.

Son tal para cual. Y ahora tienen matching tattoos.

Y hasta aquí todo lo que he aprendido, qué cosas, viva el amor. Este post me ha salido muy moñas y muy poco hater, lo siento si os he defraudado. Para remontar el vuelo me despido con un emprendedor:

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¿Cuántas haches tiene el nombre de Jhohnhahthahnh? 

Tipos de hombres en Tinder: El Ejemplar Resentido

Estimadas amigas, la semana pasada estuve muy ocupada reivindicando la lucha de las mujeres. ¿Significa esto que no he entrado en Tinder? No. Yo es que estoy a todo. ¿Es posible que el feminismo esté llegando poco a poco a nuestra querida app? Claro que no. Los hombres que vais a ver ahora definitivamente no son feministas. Ni aliados. Ni siquiera simpáticos. Son unos resentidos de mierda.

Después de las entregas del Ejemplar Entrenador Personal y el Ejemplar Pacma, llegamos con un nuevo fascículo de los prototipos de hombres en Tinder: Los hombres que no amaban a las mujeres. Los hombres a los que la vida les ha tratado mal. Hombres víctimas del matriarcado. Por favor hacerles casito que están tristes. Por favor celebrad con ellos el día del hombre, que necesitan más protagonismo en la historia.

Pensaréis que soy una exagerada y que seguramente no haya muchos así por Tinder. Pero haberlos haylos. Bastantes, además. Mejor verlos:

EL EJEMPLAR RESENTIDO

adj. Dicho de una persona: Que se siente maltratada por la sociedad o por la vida en general. U. t. c. s.

Este tipo de hombre se dedica a explicar cómo tú, como mujer en caza furtiva de hombre, no debes ser. Y esto lo hace a través de una app para ligar, porque… dónde si no. Definitivamente sus habilidades para camelar, sus habilidades sociales, sus habilidades como hombre y sus habilidades como ser humano escasean. Porque por lo visto si algo requerimos las mujeres es que nos digan cómo debemos comportarnos y cómo no hacerlo. Ayudadnos, por favor, necesitamos que nos guiéis en nuestra vida.

Un hombre resentido busca una tía normal

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Estoy a punto de darte un like. Pero espera un segundito que tengo que montar un pollo por aquí antes.

La verdad es que rodearte de histéricas monta-pollos es agotador. Cómo tiene que haber sufrido, el pobre, en sus 31 años de historia. Este señor es que es un mártir, pero con las ideas claras. Tías normales, por favor.

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“Bipolares no, por favor” te digo con mi mirada de resentido sentado en una roca en la nieve.

Histéricas, monta-pollos, bipolares… lo típico que esperas leer cuando entras en Tinder.

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El colega gaditano es mucho de chuletas con ketchup y batido, de follar y de normal girls, please.

Conozco muchas mujeres guapas, fantásticas, maravillosas, grandiosas y fabulosas (ricas no tanto). Pero todas ellas son locas del coño, colegui gaditano. Sorry porque no somos normal girls.

Por cierto, os recomiendo muy mucho seguir a Locas del Coño en las redes y en su web. Sororidad como autodefensa feminista.

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Te estás ganando un like. Ah no, espera. Al final NO.

Los resentidos son mucho de exigir gente normal y a la vez estar en contra de las exigencias. Son un oxímoron en sí mismos. Este señor en concreto está dolido porque todas las mujeres pedimos hombres de mínimo 1,80 de altura, pero luego no damos ni la mitad de lo que exigimos. Vamos, que queremos 1,80 y no medimos más de 90 centímetros. Les ha pasado a todos.

De un resentido también puedes adivinar de qué pie cojea por dónde pone las comas. Véase el “Me gustan muchas, cosas”. Ay, amigo. Baja de la parra.

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Mira Pablo, me pego un tiro antes de darte un like.

Unos pequeños trucos del hombre resentido:

  1. Criticar que a la gente le guste viajar (¿?)
  2. Cuestionar la originalidad y divinidad de las mujeres
  3. Exigir normalidad
  4. Creerse superior intelectualmente
  5. Solo juntarse con emprendedores con empuje (¿?)

Otro día hablaré de los emprendedores del Tinder. Eso da para otro post bien largo.

Un hombre resentido necesita que le hablen

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Uoooohhhh vete al logopeda

Qué pena que no me oigais. Si pudiera, incluiría aquí el audio del RAP DEL LOGOPEDA. Es de rima asonante, pero podría convertirlo en hit.

Un hombre resentido busca una niña apasionada

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Hola Víctor, lo primero: ¿estás flotando en un croma? Lo segundo, me abstengo porque soy frígida.

Español, madrileño, republicano (si aceptamos el voileta como color), pero siempre apasionado. Ese es el macho ibérico. Ahhh si es que huelo a hormona desde aquí ya. Qué gusto, qué placer.

Jopelines, pero qué pena ser una frígida (con acento en la primera i). Víctor (con acento en la i), tengo que pasar de ti. Soy demasiado poco mujer, te pido perdón de antemano.
Ni comento la grima que me da que usen la palabra “niña” en Tinder.

Un hombre resentido precisa de más que un cuerpo bonito

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¿Qué les pasa a los hombres con los dedos en la frente? Cuñadanos.

Qué profundos sois los hombres, joder. Si es que no logramos la igualdad porque no podemos equiparar toda vuestra sabiduría y saber estar con nuestro infantilismo y superficialidad. Yo es que solo tengo la cabeza en la fiesta y el fin de semana. Cuando llega el domingo mi cerebro se fagocita. No llores, que puede volver pulsando con dos dedos en la frente. Pero no me toques mucho que mi cuerpo bonito se marchita y lo necesito para la fiesta del fin de semana. Qué sincera, natural y sencilla soy. Perfecta candidata al amor del de verdad.

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Acabar con un “gracias” después de faltar. Classic.

Entrar en Tinder para ligar, empezar a escribir tu perfil. Primero empiezas enfatizando los típicos odios universales como la falsedad. Y al final se te acaba yendo de las manos insultando a las mujeres que engañan.

¡Sí! ¡Somos gente divas malvadas! Empezamos engañando en las fotos porque queremos que se reconozca nuestro verdadero don: ¡engañar en persona! Pero qué crueldad. Gracias.

Un hombre resentido no busca na

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¿Que si busco amor? ¿Que si busco sexo? ¿Que si busco una tuerca que apretar con mi llave inglesa?

El truco sutil del resentido es acabar con un guiño y besito, y parecer gracioso. Entre medias digo que las mujeres están locas, pero luego te pongo un emoji con un besín y muchos jajas de por medio, y mira qué bien, oye. Además te cuelo una foto de mi torso desnudo con una llave inglesa porque… no sé, si yo no busco ná que estáis a cual más loca.

Y con este post ni-feminista-ni-machista-sino-igualdad me despido con una última foto. Solo para gente que habla inglés:

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No olvidéis, queridos hombres, además de ser machistas, ser un poco gordófobos también.

 

Cita 4/21 – La versión de Antonio #21citasdeTinder

Antonio es escritor, así que obviamente no se podía estar callado. No tuve ni que pedirle que escribiera su versión de los hechos acontecidos en mi cita 4/21 de Tinder. Segundos después de acabar nuestra cita (narrada aquí por mí misma) me envió la primera versión del texto que ahora vais a leer. A lo largo de una semana me dio muchísimo la chapa enviándome cada 5 minutos una nueva revisión, que unido a la muy leve censura que he tenido que emplear, dejan el texto como veis. Además me comprometo a no añadir la puntilla tras cada frase suya, cosa que mentalmente he hecho cada vez que he leído su versión.

ACTUALIZACIÓN: Horas después de publicar esta entrada, me sigue mandando correcciones. Que pare ya.

Pido perdón de antemano por lo que ahora vais a leer. Si a alguien le da vergüenza sin duda es a mí, pero el tan afamado y anciano escritor de Tinder debe poder expresar con libertad su opinión de lo ocurrido. Esto tenía que pasar algún día.

Los enlaces los he añadido yo, que he hecho un gran trabajo de investigación. Me hacéis el favor de abrir alguno.

Cita 4/21 – Los hechos según Antonio

Llego a la cita con TinderBloguera con mis dos chascarrillos rompehielos preparados de casa, “no me extraña que los tíos con los que quedas se traigan un libro, en algo se tienen que entretener hasta que te dignas a aparecer. El próximo día me vengo con el de “Esperando a Godot“. Que llegue solo 7 minutos tarde me jode parcialmente el chiste cultureta. Tiene una sección en el blog donde evalúa/aniquila a sus pretendientes, en que mide el nivel de silencios incómodos y no quiero suspenderla. La otra gracia es una continuación sobre una previa suya en que amenaza con traer una picadora Moulinex al encuentro. Comienza tímida, mirando de soslayo y andando como si nos estuviera persiguiendo el ministro de hacienda (o cualquier otro pepero) pero no me confío, solo es una serpiente agazapada que espera el mejor momento para picarme con su lengua viperina. Nada más entrar al bar de la calle Ferraz me ataca con lo que se va a convertir en la pulla recurrente de la noche, “la media de edad es de 70, ¿qué me has traído, a la reunión de ex-alumnos de tu instituto?”

– Joder, solo tengo 36. Si publicara una novela el año que viene, la crítica hablaría de una joven promesa.

– Me acabas de mirar las tetas.

– Pero si llevas un jersey de lana y cuello vuelto.

Con una pose de cinismo que le sale natural, me hace un interrogatorio íntimo a lo Jesús Quintero pero sin humo de por medio y yo, que había decidido ser prudente para que no pudiera publicar mis miserias, las confieso todas como si me estuvieran interrogando en la Dirección General de Seguridad en 1973. Luego pienso que tampoco es Diana Aller y ese blog lo debe de seguir su madre y las amigas del pueblo para ver cómo se liga en la gran ciudad. Le saco diez años y se nota el abismo generacional en cultura popular. No sabe que el lema “si bebes no conduzcas” proviene de una canción de Stevie Wonder, “ay, con lo que me gusta a mí ese hombre” se excusa.  Tampoco conoce que el origen del periodismo del corazón moderno es la mítica entrevista a Belén Esteban en Tómbola donde amenaza a la Jesulina con arrastrarla del pelo por toda la Gran Vía por decir que Andreíta se parece a la familia paterna y, en concreto, a ella.

Como es incluso más mala que yo, nos divertimos burlándonos de la gente, que eso siempre une, y se crea una complicidad que va creciendo a la misma velocidad que se vacían nuestras bebidas y las de los ancianos de los que nos reímos. Recibo un mensaje de mi amiga Alicia en el que me pregunta si la chica de hoy me gusta, le respondo que sí y se lo enseño a TinderBloguera. En lugar de soltar un comentario sarcástico, sonríe, recompone la compostura y continúa con su carrusel de preguntas, esta vez a lo Risto, hurgando en la herida una vez que ya estoy abierto en canal. ¿Quién de tus tres hermanos es el preferido? ¿Y a quién de los tres dejarías caer por un barranco, tipo la peli de “El buen hijo“? Tiene un poco complejo de Cecilia, la de la alta cuna y la baja cama, de ser la única economista keynesiana de, pongamos, Pozuelo, “tengo un troquelado de Errejón en mi dormitorio” y cierta aversión al contacto físico con extraños, porque cuando acerco mi brazo a menos de tres metros para explicarle gráficamente una anécdota de cultura popular, se echa hacia atrás (fui recién duchado a la cita, esto no es Badoo pero nunca se sabe lo que puede pasar). En lo que cambiamos de sitio casi atropella (ella) a un coche, lo de pasear como si huyera de un tsunami igual no es por timidez. Invita ella en el segundo bar y, al ponerse en pie (y después de quejarse de que la cuenta es dos euros más cara que la que pagué yo), me vuelve a acusar de mirarle las tetas.

– Tienen pinta de ser pequeñitas.

– Que sepas que no me lo monto con mayores de 35.

Parecido real con sus fotos de Tinder: En sus fotos de perfil no tiene ánimo de mentir, no se las saca con perspectiva ni mete filtros. Tiene una belleza discreta, intelectual y maligna, como de Susan Sarandon en Las Brujas de Eastwick.

Parecido real con su descripción de Tinder: Las chicas no escriben textos de perfil, ni puta falta que les hace.

Pros:

  • Sentido del humor escatológico. Su mejor pregunta de la noche fue “quién es la mujer de mayor edad con la que te acostarías”. Dudé entre la Reina emérita, por eso de los Sex Pistols, Isabel II y las felaciones, y Ana Belén, pero me quedé con la última. Lo incluyo como ejemplo de escatología. Por el tipo de pregunta, no por Ana Belén, que es maravillosa.
  • Sentido del humor general. Me permite sacar al gilipollas que llevo dentro sin violentar la cita.
  • No se pee. Dice que tiene una incapacidad somática para expeler los pedos de forma clásica. Solo se le hincha la tripa como a un niño de Biafra y luego los gases se volatilizan por arte de magia cuando se tumba boca arriba.
  • Está buena. Lo que sí le miré fue el culo y aprueba con nota.

Contras:

  • Su fobia al contacto físico. No me suele gustar follar sin que exista.
  • No deja propinas. Es tacaña, pobre o ambas cosas. Mucho Keynes pero recorta más que el ministro que la va persiguiendo por Madrid.

Silencios incómodos: No hubo. Gracias a mí.

Atuendo: Muy mona, discreta, podría habérsela presentado a mis padres esa misma tarde.

Remordimientos por emplearla en un estudio sociológico: Ninguno, que pruebe de su propia medicina. Además, las chicas inteligentes no me dan ninguna pena.

Parecido con cualquier mujer fuera de Tinder: Tiene una cara muy común, le habrían sacado un montón de parecidos razonables en “El Informal” (programa humorístico de televisión de formato en directo, emitido en Telecinco entre el 13 de julio de 1998 y el 5 de abril de 2002).

*****

Para terminar, le propuse a Antonio que cerrara el post con un pantallazo suyo de Tinder. No tengo ni palabras para este final.

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ay por dió.

Experiencias en Tinder: Cita 4/21 – #21citasdeTinder

Todo comenzó cuando mi amiga la que me recomienda hombres en Tinder me recomendó a Antonio. -Podéis hacer un gran proyecto juntos- me dijo. Era un señor de unos 150 años más que yo con una descripción eterna. Al final decía “Estoy escribiendo una novela sobre Tinder”. Le di un like. Es que ya no tengo ni filtro.

Acabó siendo un match y acabó cayéndome bien. En un momento de su vida decidió que era buena idea enviarme partes de su novela por email. Así que, inocente de mí, comencé una lectura en diagonal de las 879 páginas que me envió en varios words. Era una novela totalmente biográfica en la que contaba sin escatimar en detalles todos los tipos de experiencias que había tenido con mujeres de Tinder y otras webs de contactos, porque como ya os he contado, es un señor mayor y antiguamente se usaban otras cosas. Desde mi silla leyendo su novela podía oler el personaje principal (véase Antonio), apestando entre humo y sudor. Las mujeres de sus encuentros también escribían sobre él, y había en todas ellas cierto rencor. Mi alerta “este señor no es de fiar” me quería decir algo.

Pero Antonio el anciano me dijo que quedáramos. Y como en el fondo estoy haciendo un experimento sociológico y me podía ser útil su experiencia escribiendo sobre Tinder le dije que sí. Me hizo tres propuestas:

  1. Patinar → No lo vi apropiado por miedo a que se cayera y se rompiera la cadera.
  2. Robar ropa interior del primark → No lo vi apropiado en general.
  3. Hacernos militantes de UPyD → No se pudo llevar a cabo porque la sede de UPyD ahora es una carnicería.

En fin, finalmente acepté quedar con él en un sitio muy público. Le avisé de que me había comprado una picadora de alimentos y que la pensaba llevar a nuestro encuentro por si acaso. También escribí a varios amigos diciéndoles que si yo desaparecía acudieran a la policía contando esta historia. Y cuando estaba llegando a nuestro punto de encuentro me fijé dónde estaba la comisaría más cercana. ¿Confío en la policía? No, pero nunca se es precavida de más.

CITA 4/21 – ANTONIO

Se me hizo raro que no andara con taca-taca, que no tuviera alzheimer y que en general pareciera normal. Pensé que la verdad es que no era tan mayor y que es posible que yo ya no tenga 18 años. Pero luego me hizo dar una vuelta enorme por Madrid y me metió en un bar de ancianísimos, y se me pasó la idea.

Me contó la historia de su novela y aprovechó para narrarme varias de sus aventuras con mujeres mientras yo iba poniendo cara de “demasiada información”. En los primeros 15 minutos ya me había enunciado cómo le echaron de una web de contactos por corregir faltas de ortografía al dueño. Era claramente una falacia, pero qué tío, poco a poco me iba cayendo bien con sus historias medio falsas medio ciertas.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Ninguna. No he visto jamás a nadie con peores fotos: desenfocadas, cortadas, y especialmente malas. Tiene un par de fotos en las que se aprecia que es DJ en una discoteca indie. Ser DJ: la profesión que más odio. El Indie: el género que más odio. Reconozco que conocí Viento de Cara cuando los de Supersubmarina tuvieron el accidente. Pero para solo pinchar Izal y Sidonie se sabía unas cuantas canciones de reggaeton que no dudó en cantar acompañando la música de fondo.

Parecido real con su descripción de Tinder: Excepto lo de la novela de Tinder todo era mentira, confesó la mitad y la otra mitad no hizo falta, se delató él solo. Había varias referencias culturales a cosas antiguas que no conocía. En general era una buena descripción, a pesar de ser falsa.

Pros:

  • Se las dio de entendido con el vino al principio, pero en realidad no tenía ni idea de vino. La gente que sabe de vinos no es de fiar.
  • Fui al baño y al salir me preguntó si había cagado. Se medio arrepintió de preguntarlo, pero me hizo gracia.
  • Supo reírse de sí mismo. Y de los demás, que es más importante.
  • En realidad no fue necesaria la picadora de alimentos, pobre Antonio.
  • Qué cabrón, tenía sonrisilla arrebatadora.

Contras:

  • Es muy fan del mundo del corazón de los años 80 y 90, pero prefiere llamarlo cultura y/o historia de España.
  • Me dijo que tengo una cara plana y que el colorete ya no se lleva. Esto me dolió mucho porque el colorete es la base de mi maquillaje y la base de mi vida.
  • Le pregunté a qué hermano salvaría en caso de que los tres estuvieran al borde de la muerte y solo pudiera salvar a uno. Me dijo sin remordimientos que se cargaría a los tres.
  • Su compañera de piso le lava la ropa y su madre los tuppers. No se las merece. Y ya tiene una edad.

Silencios incómodos: Joder, ninguno, no se calló. Me decía “solo estoy hablando yo” y luego seguía hablando diez minutos él a toda velocidad. Solo me daba tiempo a hacerle alguna pregunta entre sermón y sermón.

Atuendo: Iba vestido como podía ir cualquier otro día en su vida. Me pareció bien. Yo llevaba mi atuendo específicamente creado para las citas de Tinder, siempre triunfando.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Menos mil.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Menos quinientos. Quién es DJ y a la vez escritor de novelas sobre Tinder.

 

Espero no haber ofendido a nadie con esta cita cuatro de veinituno, que está la masculinidad muy susceptible estos días. Sobre todo espero no haber ofendido al protagonista. Joven Antonio, espero que no hayas sufrido demasiado. Por cierto, tengo que decir en pro de su libro que esta cita ocurrió hace un año, aunque claramente no haya sido así.

Y me despido con este chaval que no es Antonio, ya sí que sí.

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Tanta ansia por subir su perfil a Tinder que se le olvidó escribir a qué parque de bomberos le han destinado.

 

Tipos de hombres en Tinder: el ejemplar PACMA

Hace unas semanas os contaba acerca del ejemplar de hombre en Tinder más extendido: el entrenador personal. Esta semana la he dedicado a la investigación, y la verdad es que como conclusión, creo que hay otro tipo de hombre en Tinder igual o más extendido que el amado musculitos: el ejemplar PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal). No obstante, lo he nombrado PACMA como podía haberle llamado Ejemplar Aparezco en mis Fotos con Animales Just For Aparentar. La madre qué poco quiere la gente a los animales. Y os habla una persona sin un cariño especial por la fauna.

En definitiva, aquellas que estáis en Tinder sabéis de sobra a qué me refiero. Si elimináramos de la app a los entrenadores personales y a los PACMA quedarían personas interesantes los otros tipos de razas masculinas no tan extendidas. Minorías étnicas.

Allá vamos.

EL EJEMPLAR PACMA

Del lat. anĭmal, -ālis.

Sinónimos: animalista, veterinario, toco animales raros, tengo más dinero que tú y por eso viajo a lugares exóticos con animales exóticos, tengo mascota, pasaba por el zoo y me he hecho una foto.

Clásico PACMA nº 1: el bebé trigre

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Dani es un clásico de Tinder: quién no ha dado un bibe a un tigre bebé. QUIÉN NO.

Quienes no tenéis Tinder diréis: “Qué exagerada, pero si es monísimo”. Sí, es súper tierno que un chiquín le de el biberón a un minitrigre, la primera vez. Venga hombre, ya no me impresionáis. Dejad de amamantar a animales que les vais a provocar un corte de digestión.

Clásico PACMA nº 2: el elefante

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Por supuesto, montando en elefante. Y quién no.

Cuando eres pequeña te dicen que los elefantes son majestuosos y peligrosos. 18 años después estás en Tinder y descubres ¡que no! ¡Pero si son los animales más majos del planeta! ¡Van siempre en fila contentos y cantando! ¿Qué puede hacer un ser humano mejor que montarse en sus lomos y cabalgar al viento? Además, por supuesto que les hemos preguntado antes, afirman estar encantadísimos de darnos paseos disfrazados de monjes budistas y echándoles flashazos. Para eso Noé les hizo un sitio en su arca.

Clásico PACMA nº 3: el tigretón

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No todo el mundo tiene la oportunidad de tocar un tigre bebé, algunos también tocan adultos. Acabáramos.

Lo típico, ¿no? Vas paseando por la acera y de repente hay un tigre tumbado. ¡Hay que sacar el móvil cuanto antes! Por favor, mirad al tigre de la foto. Está hartísimo de los humanos, solo queda en él resignación.

Este no es un clásico pero es muy PACMA:

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Todo me encanta. El superman de los animales abandonados se desacredita a sí mismo tres palabras después.

Quien le encuentre que le de un like. Quiero saber cómo va su misión rescatadora de gatitos y perros callejeros jajajaja bueno igual solo ha pasado una vez pero cuenta como que ha pasado.

Clásico PACMA nº 4: esa cosa

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Estoy 89% segura de que se ha inventado el animal de la foto con una impresora 3D. ¿Tiene tres ojos? No le entiendo.

Otra cosa muy importante que os voy a decir: no perdáis nunca de vista vuestra meta en Tinder: hemos venido a ligar. Los animales son el camino, no la meta. Deben ayudarnos a alcanzar el objetivo final. Si comprobáis, el chico de arriba lo hace muy bien, nos cuela un animal raro (juro que sigo sin saber dónde tiene los ojos, no descarto que sea un peluche) pero nos dice que está soltero. Si queréis ligar con animales os lanzo la idea de crear una nueva app con ese fin. No olvidéis realizar un estudio de mercado antes, no vaya a ser que no tengáis público interesado.

Clásico PACMA nº 5: el canguro

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El típico viaje a Australia incluye tocar un majísimo canguro en un parque.

Sí, mirad el canguro, tiene cara de querer ser tu mejor amigo. NO OS FIÉIS. El otro día vi este vídeo y sigo teniendo pesadillas de canguros fusionados con la cabra del Día de la Bestia. No toquéis tanto a los animales, joder, que luego pasa lo que pasa.

Clásico PACMA nº 5: el mono

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Javier también se fue de viaje a tocar animalitos que le regalaron platanitos.

Monos, ¡Monos! Tampoco os fiéis. O es que no habéis visto JUMANJI, JODER. Qué obsesión con tocar animalitos que no están hechos para gustar a los humanos.

Aunque… reconozco que al monito de Javier le aceptaba un platanito de esos. Mírale qué riquillo. Puede ser igualmente que me esté inventando la fruta y que tampoco sea un platanito.

Clásico PACMA nº 6: el avestruz

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Poj claro, quién no monta en avestruz a diario en su granja

El típico hombre PACMA comprometido con el bienestar animal. Me atrevería a decir que le ha pelado las patas y le ha puesto tacones. Qué estará pensando la pobre.

¿Clásico? PACMA nº 7: la gallina

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Si no has viajado a Tailandia entre elefantes, siempre te quedará la gallina del pueblo

Mira, si queréis un amor en serio, comprometido y leal, darle un like a este señor con su gallina. Lo mismo te hace un caldo de pollo que te quita el virus del ordenador. Y no hace escalada, o sea que seguramente no te obligue a hacer escalada. Y mirad qué tierras más verdes tiene.

¿Clásico? PACMA nº 8: el antiPACMA

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Ole, ole y ole, ¡viva el Toro de la Vega!

¿Qué atrae más que un torero? NADA. Bueno sí, se me ocurre algo: cualquier otra cosa. En realidad solo puedo mirar al hombre de la foto y soñar que eso que tiene en la mano es un queso y me lo va a dejar ahora mismo en mi puerta como ofrenda por citarle en Me metí en Tinder.

Y poco más, amigos y amigas. En realidad tengo unas 150 fotos más del ejemplar PACMA, pero me las dejo para más adelante cuando ya se me hayan acabado los temas de los que hablar y haya que reutilizar.

Me despido ya. Pero antes os animo a usar la opción “Recomendar X a tus amigos” cuando estáis viendo perfiles de muchachos o muchachas y creéis que habéis encontrado el amor de la vida… de otra persona. Tengo amigas que se han hecho Tinder por el mero placer y me envían oportunidades que creen que no debería dejar pasar:

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Un señor cualquiera de 48 años yo diría que de Majadahonda. Qué más puedo pedirle al mundo.

Si encontráis alguna foto que creáis que pueda ser digna de aparecer en este blog (hombre, mujer u otros) podéis enviarla a memetientinder@memetientinder.com. Gracias, guapines.

 

Un San Valentín en Tinder – ¿Qué quieren los hombres?

Nada me hace más feliz que pasar este día tan romántico, tierno, bello, pasional, amoroso, dulce, cariñoso, y nada impuesto por el sistema capitalista, con mis amantes del Tinder. He recabado algunos pantallazos basados en el amor que ocurren en esta aplicación y los expongo a continuación para todos vosotros, marineros, soldados, solteros, casados.

Porque todos pensabais que a Tinder se viene a ligar, pero no señorines. Aquí hay gente pa to. Cómo se nota que no estáis en Tinder, qué os gusta una crítica fácil. Pues deberíais.

¿Qué quieren los hombres?

Los hombres quieren amistad

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Aquí el colega viene a pasarla bien y a hacer amigas. ¡Ah! y a reír. No como el resto que venimos a ver si lloramos un poquito.

Claro que sí, qué os creíais, ¿que la gente es tan superficial como para buscar un amigovio por Tinder? No majos, aquí se viene a hacer amigos DE LOS DE VERDÁ. Así que la próxima vez que vuestros coleguis os dejen tirados un viernes noche y no tengáis plan… ya sabéis qué buscar en la tienda esa de las apps, que ahora mismo no me acuerdo de cómo se llama, pero vamos, la tenéis descargada en vuestros esmarfons.

Los hombres quieren cosas serias

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Estado civil desaprovechado. Y pide respeto, con un par (de admiraciones)

Pues es que Sergio tiene toda la razón. A Tinder no va uno a perder el tiempo, y menos en una fecha tan señalada como San Valentín. Uno viene a encontrar a alguien que le acompañe durante toda la vida y futuras si existe la reencarnación. Así, soñando en pequeñito en una app para ligar.

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¿Todavía existe algo en serio? ¿O es todo cartón piedra?

Pues eso, seguro que pensábais que Tinder está lleno de muchachos (o muchachas) que solo quieren noches de desenfreno. Pues os equivocáis. Aquí la gente se lo toma demasiado muy en serio. Ahora, es posible que no os nieguen una noche de desenfreno, pa qué engañarnos. Tampoco creo que os vaya a sentar mal.

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Este SER MANCHEGO busca algo serio y alcohol a partes iguales

Todo mal. Confesar que te gusta el alcohol cual hobbie, subir una foto de botellas, y acto seguido pedir una relación seria y estabilidad… Qué típico de San Valentín. Y además te cuela un Hakuna Matata para rematar, y ¡ojo! que añade de cosecha propia un vive y deja vivir, en mayúsuculas. Ay, si Alonso Quijano te viera.

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¡¡Nada de sexo y cosas de esas!!

¡Mujer, por favor! ¡Qué cosas! ¿Rolletes? ¿Sexo? ¡¡Por dios!! ¡¡¡Sé más responsable!!! Parece mentira, necesitas “dos dedos de frente así entre comillas porque sin las comillas no sabemos qué significa”. Sé responsable pero sé divertida y comparte todo eso con este fantástico hombre de sus sueños que esquía en Xanadú.

También me acabo de dar cuenta que la gente en Tinder tiene problemas en sus descripciones con los dobles espacios, se vienen arriba y dar solo una vez a la tecla les parece insuficiente. Es posible que acabe haciendo un post al respecto, aunque también es bastante posible que no.

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Ojalá mujer que tu primer recuerdo con él sea tu lengua en la pantalla del móvil quitándole ese pegote de tarta de su nariz.

 

Los hombres quieren, ¿qué quieren?

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pa wapo tú

 

Los hombres quieren darte la turra

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No surgió.

 

Los hombres quieren ofrecer su corazón (Fito Páez)

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Este chico es demasiado profundo para Tinder, no está preparado para la era de la tecnología.

Quiero terminar diciendo que acabo de hervir mejillones y me he dado cuenta de que estaban vivos y les he oído gritar. Y joder, como que mal.

¡Ah bueno! y mirad a Desmond. Qué feliz me creía yo cuando le di mi superlike:

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Engañé entrecomillado CUATRO VECES. Y no son suficientes. No era Desmond Hume jejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejeejejejejeejejejeejejeej (…)