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Experiencias en Tinder: Cita 7/21 – #21citasdeTinder

Javier también era de las afueras de Madrid, qué suerte la mía. Hablé con él la primera vez que me descargué Tinder, pero algo no funcionó entre nosotros. Decidió rescatarme meses después.

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Tenía facilidad para el insulto gratuito.

Aun así, insistió en quedar conmigo no sabemos por qué, y como ya aprendí de mi rural cita dos, la mejor idea para un foráneo es recogerlo en la estación de Atocha, cual madre que espera a un hijo con el sándwich de nocilla de dos pisos con los bordes cortados, tras una excursión escolar. No le llevé al Brillante porque definitivamente he vetado ese antro de mi vida y les he machacado en Tripadvisor.

Antes de quedar me avisó un trillón de veces de que tenía una enfermedad ocular que le hacía tener los ojos ensangrentados, y de que tenía el pelo larguísimo. Así que ahí estaba yo, preparada para quedar con una especie de Jesucristo en la cruz al borde de la muerte un viernes santo. Luego resultó ser una persona físicamente normal con los ojos un poco rojos. Me contó la historia de su enfermedad e incluso me hizo buscar ojos sangrantes en Google, pero mi mente solo quiso escuchar “me acabo de operar de cataratas”. Como Cristo en la cruz, pero con 66 años más.

Javier se dedica a ser nini. Algunas mañanas va a cursos de fotografía en su pueblo y algunas tardes a clase de algún idioma que no recuerdo. Vamos, un nini. Tiene tanto tiempo libre que lo rellena quedando con mujeres de Tinder, ya como rutina. Le da igual la chica, le da igual dónde, le dan igual sus amigos y familia, le da igual la vida. Como le daba igual todo le envié mi blog para que supiera que iba a ser juzgado como los anteriores seis hombres de las hasta ahora #21citasdeTinder. Le dio igual. Antes de publicar esto, con toda amabilidad pregunté a Javier si tenía alguna petición, algo de lo que no quisiera que hablara, algo que quisiera aclarar. Solo me pidió que no le eligiera de nombre ficticio Javier.

Por Tinder, Javier me dijo varias veces que me odiaba, todas sin venir a cuento, porque yo soy una chica majísima, casi más maja por Tinder que en RealLifeTM. No entiendo por qué le daban intensas intensidades intensamente repentinas. Hubo un momento en que acabó amenazándome “o me das tu número o te cancelo la compatibilidad”. A veces, para darle igual todo, era bastante vehemente. Me pareció una amenaza tan patética y tierna que se lo di de toda la penuca que me dio. Luego, ya en whatsapp, me bloqueó y desbloqueó mil veces, como si fuera yo un Piqué sobrándose con Arbeloa. No entendía nada, pero en realidad me daba todísimo igual, casi tanto como a él. Le dije que a mí él no me importaba lo suficiente como para gastar mi energía en molestarme, y no se lo tomó muy bien. Pasaba de la indiferencia al fervor sin parar en el camino a descansar.

 

Parecido real con sus fotos de Tinder: Bastante, si le teñimos de rojo esos ojos. En la primera foto sale tocando gatitos, como tantos y tantos hombres de Tinder intentando rascar votos. Me confesó que había follado gracias a esos gatos. No quise indagar en esa historia.

Parecido real con su descripción de Tinder: Dos emojis: un avión y un planeta Tierra. Pues ok.

Pros:

  1. Estaba encantado de contarme sus movidas, y yo las escuchaba todas porque así no tengo que hablar, lo que me facilita la fotosíntesis. Empezó mintiendo pero terminó soltando todas y cada una de las verdades de su vida. Y yo no tuve ni que abrir la boca. Debo tener cara de confesora leal. De hecho, he pensado en descargarme confesor-go para que más gente me cuente sus penas. Pero siendo yo sacerdotisa, no clienta.
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Primero hija-de-puta-adicta-al-tinder y luego loca-del-blog-sel-tinder (con ese). Este chico sabe caer bien.

  1. Se parecía muchísimo a un amigo de mi tierna adolescencia caracterizado por ser optimista, feliz y buena persona. A saber qué clase de explosión habría sucedido en el alma de mi pobre amigo si le llego a presentar a su gemelo semimalvado.
  2. Le incluí en mi friend zone desde el minuto uno. Igual también por culpa de mi amigo de la infancia, su gemelo benigno. Y esto es un pro porque he ganado un amigo para siempre. ¿A que sí, Javier?

Contras:

  1. Después de pasar de todo resultaba estar realmente afectado porque la chica de Tinder de la semana anterior había sudado de él. Tan afectado estaba que me leyó sus conversaciones con ella como si fuera yo un hombro en el que buscar consuelo. Yo miraba al techo compadeciendo mucho a mi predecesora. Creo que mejor no me descargo confesor-go.
  2. Intentó demostrarme continuamente que es una mala persona, pero no coló.
  3. Va del rey de Tinder, pero no coló.
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Final feliz en su idioma debe ser igual a desbloquear a alguien del whatsapp.

Silencios incómodos: Pssst. En cambio, lo que sí viví muy incómoda fue cuando casi llora al pensar en ancianos llorando. Juro que casi se le escapa una lagrimilla a cuento de nada.

Atuendo: Llevaba una camiseta bonita, y se lo dije. “Es de Primark”. Al instante dudé de mis gustos. En los pies llevaba las mismas botas con crampones que el de la cita dos. Me pregunto si los que viven fuera del centro necesitan botas del alpinismo más extremo para acceder a la capital.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Bah, ninguno, iba avisado y no le importó. O eso parecía.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: No sé, ¿eh? Empiezo a dudar que no tenga algún tipo de tara… Javier, ¿te pareces al resto de la población masculina? Contéstame tú, que te conoces mejor.

Semanas después de nuestra cita se picó porque publiqué la cita cinco antes que la suya.

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Le volvió el fervor repentino semanas después.

No sé si quedar con hombres de Tinder me está aportando algo más que estrés por tener que escribir periódicamente en este intento de blog. ¡Oh venerado señor, ilumíname el camino!

PD. Pérez Reverte, qué asco me das.

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Experiencias en Tinder: Cita casi 6/21 – #21citasdeTinder

Para todas las personas que hayáis entrado aquí por casualidad (una chaparrita casualidad llamada Google), ha llegado el momento de confesaros que no voy a hacer que triunféis en Tinder. Lo siento mucho. Dejad de preguntarle a Google “cómo hablar por Tinder” o “cómo saber si alguien tiene Tinder”. Yo no puedo solucionar vuestros problemas extra o intramatrimoniales. Sin embargo, puedo contaros mis experiencias, que son muy enriquecedoras y mucho enriquecedoras.

Si has llegado aquí por casualidad, no sabrás todavía en qué consiste mi experimento de 21 citas de Tinder, que explico aquí, ni cómo me fue en la última que llevé a cabo, la cita cinco, que narré aquí.

Pues bien, me dispongo a contaros mi cita número 6, mi favorita hasta la fecha.

CITA casi 6/21 – Hugo

En sus fotos, Hugo se parecía mucho a cómo mi mente imaginaba a Harry Potter antes de que en la vida de todos apareciera Daniel Radcliffe. En sus fotos hacía de todo: escalaba, esquiaba, salía de fiesta, viajaba y demás. Era lo que parecía un tío normal a la vez que motivado en sus hobbies.

De repente, pero muy de repente, tenía muchísimo interés en quedar conmigo. Y yo que no soy nada interesada y que tengo fama de altruista, le dije que sí. Era sábado y no tenía plan, no me culpéis. Todo encajaba perfecto.

Pongamos que yo vivo en el centro de Madrid. Pongamos que Hugo vive a las afueras. El mismo sábado me propuso quedar en su barrio, pero obviamente le dije que no. Seré altruista y desinteresada pero yo más allá de Avenida de América no quiero ni saber en qué bares ponen tortilla de patata. Me costó convencerle y finalmente decidimos quedar en un sitio que nos pillara bien a ambos, milimétricamente a medio camino entre los dos. Pero yo ya le noté como apesadumbrado por la decisión.

Un rato antes de nuestra cita yo me estaba vistiendo mi uniforme de Tinder. Llevaba solo la camiseta puesta cuando escuché el “tiritín” del móvil de la aplicación de Tinder. En realidad no se parece nada a “tiritín” pero no sé expresar de otra forma esta onomatopeya. Que por cierto, que mal funcionan tus notificaciones, Tinder, no me dejas silenciarlas pero cuando te apetece no notificas una mierda. Bah, para lo que hay que ver luego.

Revisé mi móvil y Hugo me decía “¿cómo vas?” “¿Seguro que quieres quedar?” “¿No te da un poco de pereza?” Me había duchado, joder, Hugo. ¿Tú crees que me iba a duchar un sábado por la noche si no? Mi cara de persona dulce y apacible se enardeció. Vamos, que me entró una mala hostia que flipas. Me acababa de hacer la de la psicología inversa, la típica de absolverse y trasladar la culpa.

¿Qué cojones quieres, Hugo? Si no quieres quedar me lo dices claramente“. Me salió mi vena de más allá de Avenida de América. Y me lo dijo. “Pues mejor no, que me da pereza, estoy to tirado“. Pues que te jodan, Hugo. Y un segundo después me canceló la compatibilidad porque tenía todos los remordimientos que caben en un cuerpo y en realidad sabía que no había manera de sustentar toda esa justificación.

Así que me quité la camiseta del uniforme de Tinder y me puse el pijama. Por lo menos no tuve que quitarme el pantalón, que ya estaba en bragas. Y además no tuve que desmaquillarme, que mucho antiheteropatriarcado pero me maquillo igual. El caso, todo ventajas.

Saqué Netflix (mantita y Netflix, como dicen en Tinder), me hice palomitas, las eché un chorro de mantequilla derretida y me vi un sábado noche la película de Frida Kahlo que protagoniza Salma Hayek.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Supongo que se parecerá, ya que entre ellas se parecía.

Parecido real con su descripción de Tinder: No me acuerdo qué tenía puesto de descripción. Y nunca podré volver a verlo, porque me canceló la compatibilidad el muy traidor.

Pros:

  • Qué grande es Frida.
  • Qué cómodo es el pijama.
  • Por suerte no me lavé el pelo, que malgastar un pelo limpio para no salir de casa duele muchísimo.
  • Siempre es necesario algún plantón en la vida, supongo que todos nos lo merecemos y yo más.
  • De Hugo aprendí a no quedar con citas de Tinder en fin de semana, si me dan plantón que sea en diario, que molesta menos.

Contras:

  • No sé, Hugo, podrías haberme dicho que no querías quedar antes. Si ya no es por ti, que me das igual, si es por mí.
  • También podrías haber ido y haberme dado la oportunidad de rechazarte yo a ti, que me motiva más.

Silencios incómodos: Cuando veo una película sola suelo estar en silencio, aunque no son incómodos.

Atuendo: Mi pijama de lunares.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: ¿Perdón?

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: La población da plantones fuera de Tinder también, así que supongo que se parece a mucha gente de la vida real.

Y con esta apasionante cita casi-seis me retiro hasta el próximo revés que me de la vida:

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ÉL ELIGE LA AGUJA. Fuck.

Un San Valentín en Tinder – ¿Qué quieren los hombres?

Nada me hace más feliz que pasar este día tan romántico, tierno, bello, pasional, amoroso, dulce, cariñoso, y nada impuesto por el sistema capitalista, con mis amantes del Tinder. He recabado algunos pantallazos basados en el amor que ocurren en esta aplicación y los expongo a continuación para todos vosotros, marineros, soldados, solteros, casados.

Porque todos pensabais que a Tinder se viene a ligar, pero no señorines. Aquí hay gente pa to. Cómo se nota que no estáis en Tinder, qué os gusta una crítica fácil. Pues deberíais.

¿Qué quieren los hombres?

Los hombres quieren amistad

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Aquí el colega viene a pasarla bien y a hacer amigas. ¡Ah! y a reír. No como el resto que venimos a ver si lloramos un poquito.

Claro que sí, qué os creíais, ¿que la gente es tan superficial como para buscar un amigovio por Tinder? No majos, aquí se viene a hacer amigos DE LOS DE VERDÁ. Así que la próxima vez que vuestros coleguis os dejen tirados un viernes noche y no tengáis plan… ya sabéis qué buscar en la tienda esa de las apps, que ahora mismo no me acuerdo de cómo se llama, pero vamos, la tenéis descargada en vuestros esmarfons.

Los hombres quieren cosas serias

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Estado civil desaprovechado. Y pide respeto, con un par (de admiraciones)

Pues es que Sergio tiene toda la razón. A Tinder no va uno a perder el tiempo, y menos en una fecha tan señalada como San Valentín. Uno viene a encontrar a alguien que le acompañe durante toda la vida y futuras si existe la reencarnación. Así, soñando en pequeñito en una app para ligar.

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¿Todavía existe algo en serio? ¿O es todo cartón piedra?

Pues eso, seguro que pensábais que Tinder está lleno de muchachos (o muchachas) que solo quieren noches de desenfreno. Pues os equivocáis. Aquí la gente se lo toma demasiado muy en serio. Ahora, es posible que no os nieguen una noche de desenfreno, pa qué engañarnos. Tampoco creo que os vaya a sentar mal.

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Este SER MANCHEGO busca algo serio y alcohol a partes iguales

Todo mal. Confesar que te gusta el alcohol cual hobbie, subir una foto de botellas, y acto seguido pedir una relación seria y estabilidad… Qué típico de San Valentín. Y además te cuela un Hakuna Matata para rematar, y ¡ojo! que añade de cosecha propia un vive y deja vivir, en mayúsuculas. Ay, si Alonso Quijano te viera.

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¡¡Nada de sexo y cosas de esas!!

¡Mujer, por favor! ¡Qué cosas! ¿Rolletes? ¿Sexo? ¡¡Por dios!! ¡¡¡Sé más responsable!!! Parece mentira, necesitas “dos dedos de frente así entre comillas porque sin las comillas no sabemos qué significa”. Sé responsable pero sé divertida y comparte todo eso con este fantástico hombre de sus sueños que esquía en Xanadú.

También me acabo de dar cuenta que la gente en Tinder tiene problemas en sus descripciones con los dobles espacios, se vienen arriba y dar solo una vez a la tecla les parece insuficiente. Es posible que acabe haciendo un post al respecto, aunque también es bastante posible que no.

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Ojalá mujer que tu primer recuerdo con él sea tu lengua en la pantalla del móvil quitándole ese pegote de tarta de su nariz.

 

Los hombres quieren, ¿qué quieren?

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pa wapo tú

 

Los hombres quieren darte la turra

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No surgió.

 

Los hombres quieren ofrecer su corazón (Fito Páez)

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Este chico es demasiado profundo para Tinder, no está preparado para la era de la tecnología.

Quiero terminar diciendo que acabo de hervir mejillones y me he dado cuenta de que estaban vivos y les he oído gritar. Y joder, como que mal.

¡Ah bueno! y mirad a Desmond. Qué feliz me creía yo cuando le di mi superlike:

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Engañé entrecomillado CUATRO VECES. Y no son suficientes. No era Desmond Hume jejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejeejejejejeejejejeejejeej (…)

Experiencias en Tinder: Cita 3/21 – #21citasdeTinder

Y ahí estaba él cuando llegué yo a nuestro encuentro. Estaba leyendo un libro, claramente para hacerse el interesante. -¿50 sombras de Grey? – Le dije yo. -¿Eh? -Me contestó él, perdidísimo. En ese mismo instante supe que no iba a ser el hombre de mi vida. Pero ni el de la noche, si me apuras.

Así empezó mi tercera cita de Tinder. Fracasando desde el segundo menos uno, que fue cuando le vi leyendo en la salida del metro.

Era murcianico acho, pero sin acento. Y obviamente no lo ponía en su descripción porque a Dios pongo por testigo que si alguien pone que es murciano en su descripción de Tinder está condenado a una vida en soledad. Pero en el fondo esperaba que tuviera acentico porque nada me parece más divertido que este vídeo que habré visto 245.393 veces. Puede parecer que desprecio cualquier forma de vida murciana, pero es todo apariencia.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Totalmente igual si se hubiera presentado con su DeLorean a nuestra cita en el año 2005. El caso es que debí haber sospechado del atuendo tan del dos mil cinco que llevaba en sus fotos de Tinder. Pues eso, el chaval ha debido vivir mucho en estos 10 años que han pasado entre sus fotos y el día de la Cita 3.

Parecido real con su descripción de Tinder: Ponía que era guionista, y me lancé al like. A una, que le pierde el cine. Y en efecto, era guionista. De hecho me contó un guión entero que había escrito, pero no os lo puedo trasladar porque me dio un momento de déficit de atención y solo recuerdo decirle “qué interesante” al final y pensar “que no me haga preguntas porfavó”.

Pros:

  • Le gané en una discusión sobre cine que ahora mismo no puedo decir ni de qué iba. Pero me quedé tan a gustico. Me dio la razón.
  • Me enterneció saber que había llegado a Madrid hacía poco porque iba a cumplir su American Dream de trabajar en el cine en la gran capital. 50% La La Land, 50% Didi en Hollywood. Ay, los murcianicos, qué ternura. Más ternura que Paul Newman en bici.
  • Bajó al baño y estuvo sospechosamente mucho tiempo. ¿Caca? You never can tell. Ay, los murcianicos, qué ternura. Más ternura que el supermeneo de los Goonies.

Contras:

  • Tenía un ligero tic, y es que a medida que iba hablando se iba apoyando en la mesa. Primero las manos, luego los brazos, luego la cabeza. Acabó tumbadico encima de la mesa mientras hablaba de sus movidas como si aquello no fuera raro. Y yo así es que no me concentro. He intentado buscar imágenes en Google para usar de ejemplo pero solo salen mujeres sexys tumbadas (¡sorpresa!) y CREEDME que nada que ver.
  • Se le cayó al suelo una cerveza entera y empezó a hiperventilar y a ponerse rojo al nivel de poder forjar hierro en su cara. Podía haber resuelto el incidente con naturalidad, pero hasta el camarero tuvo que venir a decirle que no pasaba nada mientras se agachaba a fregar el suelo con la manica, porque por lo visto no tenían fregonas. El camarero fregando el suelo a un centímetro de nuestros zapatos y mi guionista a punto de implosionar. Aquel momento me pareció que duraba como Boyhood entero pero sin las elipsis.

Silencios incómodos: Nonstop. Como The Artist pero sin música. Se podría decir que el rato que echamos juntos fue en sí un silencio incómodo, incluso hasta cuando hablábamos. No como en Tinder que hablábamos normal. Así que ya sabéis, antes de pensar que vuestro match es por fin el definitivo, os recomiendo conocer en persona, por si no lo teníais pensado hacer. Sorpresas te da la vida. Como el final de Tarde para la Ira.

Atuendo: Nada que reseñar. Todo en orden, todo normal. 7/10 en Filmaffinity.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Pobrecico mío el murcianico.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Ahora he entendido por qué los Bajo Ulloa vendieron su goya en un cash converter. Los guionistas son gente especial.

¡Y hasta aquí todo por hoy! ¡Hasta la próxima, lectoras y lectores!

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Hola pues le gusta mucho el rosbif con patatas, que le sale redondo todo

Preguntas frecuentes sobre Tinder

Vaya dedicado este post a todos mis familiares que están pensando en hacerse Tinder. ¡Hay que echarse pa’lante, ánimos!

He recopilado varias preguntas de entre las muchas que la propia aplicación contesta en su web. A estas preguntas he añadido varias dudas de la gente real, población española, concretamente familia mía. Todas estas dudas se les han ocurrido así por sí mismos, bajo ningún tipo de presión.

Et voilà!

FAQs (fucks) sobre Tinder de Tinder en Tinder para Tinder mediante Tinder

  • Tengo un perfil verificado en Facebook, Twitter o Instagram, ¿puedo tener uno en Tinder?

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Tinder te dice que si eres famoso lo demuestres. Solo has de mandar un email con la foto de tu DNI por ambas caras y tu canal de Youtuber que te ha hecho llegar a la cima. Conseguirás tu tick azul.

Pero… Una cosita… ¿EN SERIO? ¿Eres famoso y necesitas Tinder? ¿En qué clase de mundo estamos donde ya ni los famosos son capaces de ligar en un bar? La vida se va a la mierda, hermanas. Primero la capa de ozono y ahora los perfiles verificados en Tinder.

  • ¿Qué es Smart Photos?

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Una vez tuve esa misma duda aquí en público, y fíjate que era tan fácil de solucionar como entrar en la sección de fucks de Tinder. Pero seamos serios, ¿qué milenial se lee esta sección? ¿O qué persona normal se las lee?

En resumen, Tinder se dedica a ordenar tus fotos de perfil según el tiempo que los pretendientes babosean en ellas. Si generas muchas babas en una foto, será la primera de tu perfil. ¡Súper apetecible! 🙂

Se puede desmarcar la opción, para aquellos y aquellas a los que les guste la incertidumbre.

  • ¿Puedo escribir a alguien que no sea mi match? (aka coincidencia)

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Claro que no, cateto. Para hablar hay que triunfar. Haber enseñado más músculo.

El resto de preguntas no las he desplegado así que nos quedamos con la duda de saber cómo denunciar a alguien. ¡SPOILER! Se puede denunciar en comisaría.

  • ¿Cómo cambio mi nombre?

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¿Quieres cambiar tu nombre en Tinder para que no te pillen la mentira? Pues ala majo, tienes trabajo. Casi mejor que te abras un nuevo Facebook y ya le pones el nombre, la edad y género que te venga en gana. Además, si no tienes género definido, Tinder también te deja elegir esa opción. Porque son lo más progre de los progres. Y eso que son americanos y allí gobierna Trump. ¿Os habíais enterado de esto último?

  • Uno de mis match ha desaparecido

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“Me ha desaparecido un match” exclamas asombrada/o. Vaya, ¿por qué será? ¿qué extraño fenómeno acaba de ocurrir en Tinder? Si todo parecía ir bien, te dices.

Pues ha pasado que te han eliminado de su conjuro de amor y ya nunca podréis volver a chatear juntos. Se llama cancelar compatibilidad. Suena duro pero hay que sobreponerse lo antes posible. Hasta siempre, match. Fueron preciosos todos los momentos que compartimos… durante tres minutos.

Lo que pasa es que Tinder tiene que animarte de alguna manera: cierra sesión y vuelve a entrar, te dice. Enciende y apaga el router. Mil veces. Ya verás como sí, hay que ser positivos.

FAQs (más) reales sobre Tinder

  • ¿Soy un freak si uso Tinder?

A ver, hay que superar esta primera fase cuanto antes. Mira, sí, estoy en Tinder. ¿Es lamentable? Puede. ¿Hay que utilizar las tecnologías disponibles en esta era? Totalmente. ¿Te arrepentirás? Muchas veces. ¿Te hará feliz? Te echarás unas risas. A veces compensa.

Al fin y al cabo, si alguien te ve en Tinder está exactamente en el mismo sitio que tú. Así que apechugad ambos.

  • ¿Es gracioso el Tinder?

Es muy gracioso. No hay otra palabra mejor para definirlo. Las risas que me echo no las encuentro en otro lado, si bien es posible que sea porque no hay gente así en otros lados.

  • ¿Te encuentras a alguien que conoces?

Muchísimas veces. A veces no les reconoces hasta que ves que tenéis 20 amigos en común. Y es entonces cuando reconoces un poco esa cara que hacía tiempo que no veías. Y dices “qué cabrón, en persona es tres veces más feo”.

Aquí mi pequeño consejo: dale un like. Mejor tomarlo con humor, porque hay muchas posibilidades de que la otra persona ya te haya visto a ti antes. Aunque siempre está la opción de marcarse un aquí no ha pasado nada, y si te cruzas a esa persona en el metro ocultarte tras un periódico. Leer una noticia en el móvil no vale, se te ve igual; tienes que comprar un periódico en papel. Aunque es posible que hoy en día alguien leyendo un periódico en papel llame más la atención, y esa persona que conoces y que te ha aparecido en Tinder te reconozca. Casi mejor que te pongas una máscara de V de Vendetta, que vas a llamar menos la atención. No sé, valora tú ya las opciones.

  • ¿No es un coñazo andar contando siempre tu vida a la gente?

Dios, SÍ. Muchísimo. Ya no soy capaz de seguir una conversación que empieza por un “¿a qué te dedicas?” Si no quieres mentir, copia tu respuesta en la app de notas de tu móvil y la pegas cuando te la hagan. No me agradezcas haberte ahorrado este tiempo.

  • ¿Soy muy mayor para usar Tinder?

Nunca se es muy mayor para ligar, qué caramba. Solo se vive una vez. Además, así aprendes también de tecnología. 2×1. Win-Win. El amor no tiene edad, que se lo digan al viudo de la Duquesa de Alba.

  • ¿Hay muchos locos/as?

Qué decir, Tinder es un campo minado de gente loca. Hay que tener mucho cuidado para no acabar mutilado por alguien poco cuerdo, pero entre medias hay gente aparentemente normal. Creo, nunca me he quedado el suficiente tiempo para comprobarlo.

  • ¿Vale para gays?

En efecto, es válido. Si eres hombre gay puedes decirle a Tinder que te muestre solo hombres. Y lo mismo con mujeres. Si bien es cierto que lesbianas y gays tienen otras apps que emplean con los mismos objetivos. En el futuro hablaremos de ellas, no os preocupéis, que no os dejaré a medias en esta respuesta.

Si alguien tiene alguna otra duda acerca de esta magnífica app, favor de no cohibirse, estaré encantadísima de contestarla.

Me despido, no sin antes enseñaros a quién me he encontrado hace escasos minutos en Tinder:

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Por fin he dado mi primer superlike. ¡¡Y ha sido match!! Emocionada es poco. Ya os contaré como prosigue esta relación.

Tipos de hombres en Tinder: El ejemplar entrenador personal

Hoy es uno de esos días que me ha hecho feliz estar en Tinder. Sin duda, porque lo que me he reído haciendo esta selección de fotos que os traigo vale oro. Para empezar, quería comunicaros que mi idea era aunar varios ejemplares de masculinidades en este post, pero es que el ejemplar Entrenador Personal está tan extendido en la aplicación y nos trae tan buenos momentos que le voy a dedicar mi entrada de hoy solo a él.

Este es uno de los casos en Tinder en los que una imagen vale más que mil palabras. Y poder comentarla al mundo me acerca al nirvana.

Por cierto, el otro día me escribió una chica a través de la sección de contacto para aclararme el porqué de que aparezcan personas a más kilómetros de los que se tienen estipulados en Tinder. Cito:

Si te aparece alguien fuera del rango del radio de km que has puesto significa que esa persona te ha dado like primero. Esto me lo explico uno, que me dijo que muchos tíos tienen la “táctica” de poner el radio lo mínimo posible y esperar a que vengan la baraja de chicas a elegir, porque si sobrepasa los 2 km de distancia pues significa que la chica (teniendo un rango de km mayor) le ha dado like. Como que van más a lo seguro.

Así que tengo que dar las gracias a la majísima chica que me lo explicó y ofreció su ejemplo.

Y ya a lo que vamos, el post del día. Que es una pena, pero he tenido que eliminar muchos hombres candidatos a entrar en este post. Quién sabe, habrá más ocasiones de aparecer en mi blog. Haber enseñado más músculo.

EL EJEMPLAR ENTRENADOR PERSONAL

Del lat. entren. personālis.

Sinónimos: machito de gimnasio, tronista de HMYV, deportista de mierda, dónde vas flipado.

Aquí comienza la pasarela:

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¡¿Qué no es este señor!? coach, entrenador, blogger, bachatero, salsero, profesional de las rrss… Ojo que además tiene un gimnasio. ESTO ES ORO, NIÑA.

Cuando digo entrenador personal es por algo. TODOS estos ejemplares tienen una profesión: matarse en el gimnasio y/o matar a los demás en el gimnasio.

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Cuando tu único interés en común con un hombre es Tasty es porque algo no funciona. Aunque bueno, en realidad también me gustan sus velas, espejos y ese espumillón del fondo.

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Cuidado con este que es entrenador personal DE ESPAÑA. Dedica sus mañanas a obligar a hacer burpees al país.

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Aquí Adrián aprovecha para unificar el gimnasio, el modelaje, el pensador de Rodin y la fotografía artística en una sola foto. “Si no cuidas tu cuerpo, ¿dónde tienes pensado vivir?” EN MI PUTA CASA, ADRIÁN.

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Por favor, fijaos en ese moreno que tiene Alberto en su braga del bikini. Este chico está a minutos del melanoma.

Y además muchos de ellos me han hecho el favor de no tener que recortarles su cabeza con photoshop. Ellos mismos se la cortan porque total, ¿eso se usa para algo?

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Tu descripción me entretiene tanto como la escoba que tienes detrás.

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Quepo en los surcos de tus abdominales.

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Sincero y pasional, ¿ese brazo es real? Se podría esconder un hijo de esos que supuestamente no tienes dentro de tu brazo. Un hijo de 25 años.

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¡¡Tres entrenadores en una sola foto!! ¡¡Mi sueño!! Carlos ¿quién eres? ¡No puedo esperar a saberlo para darte un like!

Y termino con mi favorito del post de hoy, encargado de agregar a la fauna humana la fauna animal:

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José ha tenido que utilizar un perro sobándole los abdominales y mirándole con lujuria en su foto principal de Tinder. Si esto no os hace felices, yo ya no sé.

Esto ha sido todo por hoy, espero que no me odiéis demasiado.

Me despido mandando un saludo especial a mi colonia de fans daneses, sé que me seguís desde el verdadero frío, lo veo en las estadísticas 😉

¿Qué es Tinder? Nociones básicas para petarlo

Menos mal que he vuelto para enseñaros cómo debéis proceder para triunfar en esta app. Seguro que ahora mismo estáis en una espiral de vida sin matches. No os preocupéis, aquí he llegado para que todas y todos podáis ser los reyes y reinas de tinder.

Empezamos por el principio:

¿Qué es Tinder?

Es una app. Creo que solo se puede usar por móvil, pero los temas informáticos no son mi fuerte así que preguntad a vuestro informático de confianza.

Es una app, en efecto, con un solo objetivo: LIGAR. LIGAR. PETARLO LIGANDO.

Paso 1 – esta soy yo

Te eliges unas fotos aparentes, que te hagan parecer guay, mucho más interesante de lo que en realidad eres. Yo por ejemplo tengo unas que me hacen parecer la más viajada. Y están aprobadas por personas de mi confianza.

Estas fotos son tu ventana al mundo: LA GENTE TE JUZGARÁ POR ELLAS. Elige bien, compañera. Ya que nos van a juzgar, que nos juzguen de más de bien.

Paso 2 – un filtrito guapo

Elegimos nuestras preferencias. ¿Que nos gustan los hombres? Tinder, muéstrame hombres. Luego tinder te cuela alguna mujer, para que estés alerta.

¿Cómo de lejos quieres que estén? ¿Estás dispuesta a trasladarte 100 km para conocer a un tío que meeh? Yo estoy dispuesta a moverme exactamente 18 km. Y mucho es, exactamente desde Sol hasta Rivas-Vaciamadrid (lo he comprobado).  Y perdona pero aún así no pienso ir hasta Rivas. De todas formas, Tinder te la colará con personas a 2.000 km, porque, total, no vas a ligar estén donde estén.

Una vez me gustó un chico pero resultó ser de Ávila, así que hubo que cancelar la compatibilidad.

¿Qué edades quieres ver? Yo tengo un amigo que afirma debe ser n±3. Sin embargo, y únicamente para el propósito de la foto he ampliado márgenes al máximo. Pero no he investigado, y no estoy segura de tener el valor de hacerlo nunca.

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Tinder te pone filtros pero no te asegura cumplirlos. Hemos venido a jugar.

Paso 3 – pasarela

Además de tus fotografías has añadido una pequeña (o no) descripción de lo que te plazca. Ahora sí, llegó la hora. A por ellos, oé.

Hemos llegado a mi momento favorito de Tinder: ver hombres pasar. Aquí os dejo varios ejemplos.

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José tiene 27 años y los vaqueritos rotos. Es de Colombia y claramente está en Colombia, pero Tinder cree que podríamos quedar, quién sabe si en Rivas.

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Daniel tiene 26 años, anillo de casado y una vida apasionante. Por eso quiere compartir con nosotras lo que más le define: su metro ochenta y seis

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Tinder también te permite ver las fotos de alguien sin entrar en su perfil y leer sus mierdas. Para poder juzgar bien a gusto.

Paso 4 – ¿like?

Lo malo de Tinder es que no puedes ver pasar hombres por tu pantalla sin tomar una decisión sobre ellos. Para ver el siguiente debes decidir si te quedas para tu colección al que estás viendo en el momento. En la vida hay que tomar este tipo de decisiones dicotómicas, extremas, complicadas, necesarias: LIKE O NOPE. Debe sonar exactamente así (hay que dar al megafonito de abajo)

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¿Será un NOPE?

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¿O será un LIKE?

Paso 5 – it’s a match!

“¿Qué milagro pasa cuando los dos os dais un LIKE?” Pensará mi madre, que me lee. Pues mamá, ¡QUE ES UN MATCH!

Ya eres, por fin, compatible con alguien en esta vida. Pero solo lo sabrás si los dos os habéis dado un buen LIKE. Para celebrarlo, Tinder te anima a que hables con tu futuro marido, que lo compartas con tus amigos o que sigas seleccionando. Bah, si en realidad no te gustaba tanto.

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Yo y Alberto se gustan

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A ver qué pasa, dice.

Bonus Point – Superlike

Si te gusta mucho alguien puedes enviarle un SUPERLIKE. Sí. Es tan guay como suena. A esa persona le llegará una notificación que le informa que a alguien muy desesperado y posiblemente poco agraciado le has supergustado. Antes de juzgar sobre él, ya sabes qué ha juzgado de ti. ¡ALABADO SEAS, TINDER!

Cuidadito como los usas, que solo hay uno al día.

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A Jorge le supergusté. Además tiene un bonito portal.

Y esta es la lección de mí hacia vosotros hoy. Espero que hayáis aprendido mucho. Y a todos los que ya tenéis tinder, pues os he recordado las nociones básicas, que nunca viene mal asentar conceptos. De nada.

Aclaro que preservaré la identidad de todas las personas que aquí aparecen y aparecerán. Sus caras nunca serán visibles, así como sus nombres si son demasiado identificativos y sus trabajos/estudios. Mi cara también me la reservo, ya que estamos.

Me despido con una cita de Álvaro, 25 años, musicólogo:

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“Muy mal se ha dado la cosa para terminar aquí”