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Experiencias en Tinder: Cita 7/21 – #21citasdeTinder

Javier también era de las afueras de Madrid, qué suerte la mía. Hablé con él la primera vez que me descargué Tinder, pero algo no funcionó entre nosotros. Decidió rescatarme meses después.

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Tenía facilidad para el insulto gratuito.

Aun así, insistió en quedar conmigo no sabemos por qué, y como ya aprendí de mi rural cita dos, la mejor idea para un foráneo es recogerlo en la estación de Atocha, cual madre que espera a un hijo con el sándwich de nocilla de dos pisos con los bordes cortados, tras una excursión escolar. No le llevé al Brillante porque definitivamente he vetado ese antro de mi vida y les he machacado en Tripadvisor.

Antes de quedar me avisó un trillón de veces de que tenía una enfermedad ocular que le hacía tener los ojos ensangrentados, y de que tenía el pelo larguísimo. Así que ahí estaba yo, preparada para quedar con una especie de Jesucristo en la cruz al borde de la muerte un viernes santo. Luego resultó ser una persona físicamente normal con los ojos un poco rojos. Me contó la historia de su enfermedad e incluso me hizo buscar ojos sangrantes en Google, pero mi mente solo quiso escuchar “me acabo de operar de cataratas”. Como Cristo en la cruz, pero con 66 años más.

Javier se dedica a ser nini. Algunas mañanas va a cursos de fotografía en su pueblo y algunas tardes a clase de algún idioma que no recuerdo. Vamos, un nini. Tiene tanto tiempo libre que lo rellena quedando con mujeres de Tinder, ya como rutina. Le da igual la chica, le da igual dónde, le dan igual sus amigos y familia, le da igual la vida. Como le daba igual todo le envié mi blog para que supiera que iba a ser juzgado como los anteriores seis hombres de las hasta ahora #21citasdeTinder. Le dio igual. Antes de publicar esto, con toda amabilidad pregunté a Javier si tenía alguna petición, algo de lo que no quisiera que hablara, algo que quisiera aclarar. Solo me pidió que no le eligiera de nombre ficticio Javier.

Por Tinder, Javier me dijo varias veces que me odiaba, todas sin venir a cuento, porque yo soy una chica majísima, casi más maja por Tinder que en RealLifeTM. No entiendo por qué le daban intensas intensidades intensamente repentinas. Hubo un momento en que acabó amenazándome “o me das tu número o te cancelo la compatibilidad”. A veces, para darle igual todo, era bastante vehemente. Me pareció una amenaza tan patética y tierna que se lo di de toda la penuca que me dio. Luego, ya en whatsapp, me bloqueó y desbloqueó mil veces, como si fuera yo un Piqué sobrándose con Arbeloa. No entendía nada, pero en realidad me daba todísimo igual, casi tanto como a él. Le dije que a mí él no me importaba lo suficiente como para gastar mi energía en molestarme, y no se lo tomó muy bien. Pasaba de la indiferencia al fervor sin parar en el camino a descansar.

 

Parecido real con sus fotos de Tinder: Bastante, si le teñimos de rojo esos ojos. En la primera foto sale tocando gatitos, como tantos y tantos hombres de Tinder intentando rascar votos. Me confesó que había follado gracias a esos gatos. No quise indagar en esa historia.

Parecido real con su descripción de Tinder: Dos emojis: un avión y un planeta Tierra. Pues ok.

Pros:

  1. Estaba encantado de contarme sus movidas, y yo las escuchaba todas porque así no tengo que hablar, lo que me facilita la fotosíntesis. Empezó mintiendo pero terminó soltando todas y cada una de las verdades de su vida. Y yo no tuve ni que abrir la boca. Debo tener cara de confesora leal. De hecho, he pensado en descargarme confesor-go para que más gente me cuente sus penas. Pero siendo yo sacerdotisa, no clienta.
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Primero hija-de-puta-adicta-al-tinder y luego loca-del-blog-sel-tinder (con ese). Este chico sabe caer bien.

  1. Se parecía muchísimo a un amigo de mi tierna adolescencia caracterizado por ser optimista, feliz y buena persona. A saber qué clase de explosión habría sucedido en el alma de mi pobre amigo si le llego a presentar a su gemelo semimalvado.
  2. Le incluí en mi friend zone desde el minuto uno. Igual también por culpa de mi amigo de la infancia, su gemelo benigno. Y esto es un pro porque he ganado un amigo para siempre. ¿A que sí, Javier?

Contras:

  1. Después de pasar de todo resultaba estar realmente afectado porque la chica de Tinder de la semana anterior había sudado de él. Tan afectado estaba que me leyó sus conversaciones con ella como si fuera yo un hombro en el que buscar consuelo. Yo miraba al techo compadeciendo mucho a mi predecesora. Creo que mejor no me descargo confesor-go.
  2. Intentó demostrarme continuamente que es una mala persona, pero no coló.
  3. Va del rey de Tinder, pero no coló.
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Final feliz en su idioma debe ser igual a desbloquear a alguien del whatsapp.

Silencios incómodos: Pssst. En cambio, lo que sí viví muy incómoda fue cuando casi llora al pensar en ancianos llorando. Juro que casi se le escapa una lagrimilla a cuento de nada.

Atuendo: Llevaba una camiseta bonita, y se lo dije. “Es de Primark”. Al instante dudé de mis gustos. En los pies llevaba las mismas botas con crampones que el de la cita dos. Me pregunto si los que viven fuera del centro necesitan botas del alpinismo más extremo para acceder a la capital.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Bah, ninguno, iba avisado y no le importó. O eso parecía.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: No sé, ¿eh? Empiezo a dudar que no tenga algún tipo de tara… Javier, ¿te pareces al resto de la población masculina? Contéstame tú, que te conoces mejor.

Semanas después de nuestra cita se picó porque publiqué la cita cinco antes que la suya.

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Le volvió el fervor repentino semanas después.

No sé si quedar con hombres de Tinder me está aportando algo más que estrés por tener que escribir periódicamente en este intento de blog. ¡Oh venerado señor, ilumíname el camino!

PD. Pérez Reverte, qué asco me das.

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Tipos de hombres en Tinder: el Ejemplar Tengo una Afición

En Tinder es igual de fácil juzgar que categorizar. Seré cruel al hacerlo, pero todo el que haya estado en esta app lo ha vivido exactamente igual que yo. No nos culpemos. Hay hombres muy fáciles de detectar, como los resentidos, que reconocerás porque quieres dejar de compartir planeta con ellos; o los entrenadores personales, que reconocerás porque a veces se les olvida enseñar su cara y solo enseñan abdominales.

Pero aquí hemos llegado a un nuevo prototipo de hombre, el más simple de los que hasta ahora se han visto en este blog. Ni siquiera podría escribir una entrada entera dedicada a cada uno de los subejemplares que ahora vais a conocer si no tenéis Tinder (si tenéis Tinder lo único que vais a hacer es decir “otra vez no, por favor”). Mentira, claro que podría hablar largo y tendido sobre ellos, pero sería soporífero y me acabarían echando de Internet.

Sin más dilaciones, aquí os presento a los distintos ejemplares de esta gran especie:

EL EJEMPLAR TENGO UNA AFICIÓN*

Del lat. affectio, -ōnis ‘afección’.

*Debido a la recomendación de la Fundéu he cambiado todas las palabras “hobby” para optar por la alternativa española “afición”. Gracias, Fundéu, has llenado el hueco del lenguaje de mi corazón que nunca pudo ocupar la RAE.

“¿Qué tipos de aficiones tienen los señores de Tinder?” Os estáis preguntando las que no tenéis Tinder. Pues apasionantes, claro. O eso te van a hacer creer, porque son una mierdaca. Pero es que si no se quieren ellos, cómo vamos a quererlos nosotras.

DE AFICIÓN, LOS COCHES

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Me encanta ser feliz desde lo alto de mi BMW mirando…….. al……. cielo…….

A ver, colegui, ¿qué te hace pensar que me vas a conquistar con una foto subido a tu coche? ¿Eres consciente de que he tenido que borrarte yo tu propia matrícula? ¿De dónde ha salido ese filtro mierdagramer? ¿Alguien te ha dicho alguna vez que solo hay que poner tres puntos suspensivos? ¿Qué te hace pensar que tienes algo de especial porque te guste ser feliz, disfrutar y sonreír? ¿En qué momento se te ocurrió hacerte esa foto? ¿En qué momento se te ocurrió que era buena idea subirla a Tinder? ¿Por qué eres así? ¿Por qué?

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La cara no te la enseña, pero la foto-Jaguar te la llevas de regalo

Donde esté un buen Jaguar que se quiten las personas. Y que no te llamen superficial, que todo el mundo sabe que un tío enamora por su coche. Cuando mi abuela me pida una foto del chico que me gusta, ya tengo qué darle. Seguro que me dice que le cuide bien, que este sí va a ser para siempre.

DE AFICIÓN, LAS MOTOS

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A tres metros sobre el cielo y a dos segundos de borrarme Tinder.

Claro que sí, ponerse una foto motera con una chati a tus espaldas de paquete te da puntos. Highway to Hell, Easy Rider, Sons of Anarchy. Bueno, casi. En realidad estoy más lejos de darte un like que de ir con una pancarta a animar a Dani Pedrosa. ¿Dani Pedrosa sigue vivo? ¿Alguien puede confirmarme esto? Siempre pensé si le pintaran una cicatriz en la frente no sería capaz de distinguirle del Harry Potter de las pelis.

DE AFICIÓN, PILOTO

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Le pidió la chaqueta al piloto de verdad para hacerse la foto cuando le dejaron entrar en la cabina por ser su cumpleaños

Bueno, supongo que más que afición a ser piloto, se ganan la vida con ello y por tanto es un trabajo. Pero, ¿por qué hay tantos? Tengo la sensación de que el porcentaje de pilotos en Tinder es superior al real. ¿Seguro que ligáis más siendo pilotos? Por favor que alguien me confirme esto también.

Hombres del Tinder, ¿podéis también confirmarme cuál es el porcentaje de mujeres pilotas que hay en la app? Que por cierto, pilota está aceptada, lo dice otra vez la Fundéu.

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Ya quisieran Han Solo y Chewbacca tener ese arte. Y el palo del selfie también, claro.

Pilotos usuarios de esta aplicación, ¿cuando estáis en mitad de un vuelo lo dejáis todo para haceros una foto para Tinder? Avisadme también si esto pasa que al final creo que voy a ir en Blablacar a un sitio este verano.

DE AFICIÓN, VIAJAR

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Amigas, amigos, os presento la foto más repetida de todo Tinder.

¡Qué original, pero si te gusta viajar! Cada día me sorprendo con la cantidad de hombres que deciden en Tinder proclamar a los cuatro vientos lo feliz que les hace viajar. Como si al resto de seres humanos nos flipara encerrarnos en nuestra casa para siempre.

Otro tema que podemos tratar es cuando estás en Madrid y decides ponerte una foto del Retiro como si fueras un intrépido aventurero. Querido, eso no se considera viajar.

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¡Guau tío! ¡¿Cómo lo has hecho?! ¡¡Pero si parece que estás empujando la torre de Pisa!! ¡Qué ocurrencia!

Por favor, sigue viajando. Eso que tienes se cura.

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Te ha quedado genial, fijo que no has estado tres minutos moviendo la mano milímetros para el encuadre.

A ver, que digo yo que se puede viajar sin hacer este tipo de fotos. O háztelas y compártelas contigo mismo y por favor, con absolutamente nadie más. Con tu familia si les pareces gracioso.

DE AFICIÓN, EL FÚTBOL

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¿En serio te pareció buena idea subir esta foto a Tinder?

Nada atrae más a una mujer que un grupo de machitos celebrando La Décima. Por cierto, alguno podríais regalar a vuestro colega el del medio la camiseta del Madrid, que el pobre tiene que coger una camiseta blanca cualquiera para no desentonar. Bueno, y al de atrás otra. Vaya grupo de colegas, la virgen.

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Ingeniero, pensador, amante del Wanda Metropolitano y un poquito Hooligan

Si estás dudando entre subir una foto a Tinder rodeado de bengalas pareciendo un tifosi vandálico, piensa primero cuál es tu objetivo en Tinder. ¿Por qué entraste aquí? Creo que era para ligar. Ah, pues igual no lo vas a conseguir así. Mira qué fácil deducción era, hasta podías haberla hecho solo.

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Me rindo ante Tinder.

Terminamos las paletadas futbolísticas con este fotón que combina todo lo bueno del mundo occidental: el Real Madrid, una sala de prensa, un buen peluco, un dedo fucker, unas gafas de sol indoor y un banner de la undécima que te coloca Facebook si se lo pides. Cómo no te voy a dar un like si me apareciste en Tinder por undécima vez.

Experiencias en Tinder: Cita casi 6/21 – #21citasdeTinder

Para todas las personas que hayáis entrado aquí por casualidad (una chaparrita casualidad llamada Google), ha llegado el momento de confesaros que no voy a hacer que triunféis en Tinder. Lo siento mucho. Dejad de preguntarle a Google “cómo hablar por Tinder” o “cómo saber si alguien tiene Tinder”. Yo no puedo solucionar vuestros problemas extra o intramatrimoniales. Sin embargo, puedo contaros mis experiencias, que son muy enriquecedoras y mucho enriquecedoras.

Si has llegado aquí por casualidad, no sabrás todavía en qué consiste mi experimento de 21 citas de Tinder, que explico aquí, ni cómo me fue en la última que llevé a cabo, la cita cinco, que narré aquí.

Pues bien, me dispongo a contaros mi cita número 6, mi favorita hasta la fecha.

CITA casi 6/21 – Hugo

En sus fotos, Hugo se parecía mucho a cómo mi mente imaginaba a Harry Potter antes de que en la vida de todos apareciera Daniel Radcliffe. En sus fotos hacía de todo: escalaba, esquiaba, salía de fiesta, viajaba y demás. Era lo que parecía un tío normal a la vez que motivado en sus hobbies.

De repente, pero muy de repente, tenía muchísimo interés en quedar conmigo. Y yo que no soy nada interesada y que tengo fama de altruista, le dije que sí. Era sábado y no tenía plan, no me culpéis. Todo encajaba perfecto.

Pongamos que yo vivo en el centro de Madrid. Pongamos que Hugo vive a las afueras. El mismo sábado me propuso quedar en su barrio, pero obviamente le dije que no. Seré altruista y desinteresada pero yo más allá de Avenida de América no quiero ni saber en qué bares ponen tortilla de patata. Me costó convencerle y finalmente decidimos quedar en un sitio que nos pillara bien a ambos, milimétricamente a medio camino entre los dos. Pero yo ya le noté como apesadumbrado por la decisión.

Un rato antes de nuestra cita yo me estaba vistiendo mi uniforme de Tinder. Llevaba solo la camiseta puesta cuando escuché el “tiritín” del móvil de la aplicación de Tinder. En realidad no se parece nada a “tiritín” pero no sé expresar de otra forma esta onomatopeya. Que por cierto, que mal funcionan tus notificaciones, Tinder, no me dejas silenciarlas pero cuando te apetece no notificas una mierda. Bah, para lo que hay que ver luego.

Revisé mi móvil y Hugo me decía “¿cómo vas?” “¿Seguro que quieres quedar?” “¿No te da un poco de pereza?” Me había duchado, joder, Hugo. ¿Tú crees que me iba a duchar un sábado por la noche si no? Mi cara de persona dulce y apacible se enardeció. Vamos, que me entró una mala hostia que flipas. Me acababa de hacer la de la psicología inversa, la típica de absolverse y trasladar la culpa.

¿Qué cojones quieres, Hugo? Si no quieres quedar me lo dices claramente“. Me salió mi vena de más allá de Avenida de América. Y me lo dijo. “Pues mejor no, que me da pereza, estoy to tirado“. Pues que te jodan, Hugo. Y un segundo después me canceló la compatibilidad porque tenía todos los remordimientos que caben en un cuerpo y en realidad sabía que no había manera de sustentar toda esa justificación.

Así que me quité la camiseta del uniforme de Tinder y me puse el pijama. Por lo menos no tuve que quitarme el pantalón, que ya estaba en bragas. Y además no tuve que desmaquillarme, que mucho antiheteropatriarcado pero me maquillo igual. El caso, todo ventajas.

Saqué Netflix (mantita y Netflix, como dicen en Tinder), me hice palomitas, las eché un chorro de mantequilla derretida y me vi un sábado noche la película de Frida Kahlo que protagoniza Salma Hayek.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Supongo que se parecerá, ya que entre ellas se parecía.

Parecido real con su descripción de Tinder: No me acuerdo qué tenía puesto de descripción. Y nunca podré volver a verlo, porque me canceló la compatibilidad el muy traidor.

Pros:

  • Qué grande es Frida.
  • Qué cómodo es el pijama.
  • Por suerte no me lavé el pelo, que malgastar un pelo limpio para no salir de casa duele muchísimo.
  • Siempre es necesario algún plantón en la vida, supongo que todos nos lo merecemos y yo más.
  • De Hugo aprendí a no quedar con citas de Tinder en fin de semana, si me dan plantón que sea en diario, que molesta menos.

Contras:

  • No sé, Hugo, podrías haberme dicho que no querías quedar antes. Si ya no es por ti, que me das igual, si es por mí.
  • También podrías haber ido y haberme dado la oportunidad de rechazarte yo a ti, que me motiva más.

Silencios incómodos: Cuando veo una película sola suelo estar en silencio, aunque no son incómodos.

Atuendo: Mi pijama de lunares.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: ¿Perdón?

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: La población da plantones fuera de Tinder también, así que supongo que se parece a mucha gente de la vida real.

Y con esta apasionante cita casi-seis me retiro hasta el próximo revés que me de la vida:

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ÉL ELIGE LA AGUJA. Fuck.

Parejas de Tinder: ¿Existen?

¿Es posible echarse un novio o novia de Tinder o es igual de irreal que un unicornio? Pues como el propio Pablo Escobar sabe, un caballo puede convertirse en unicornio, así como un cualquiera de Tinder puede convertirse en tu pareja. No es tan difícil, en realidad. Solo hay que hacer un poco de criba. O casi mejor ni hacerla.

Cómo echarse un churri de Tinder

El primer paso, básico pero no por ello menos digno de mención, es conseguir matchs (¿Cómo es el plural de match en spanglish?). Para ello os recomiendo bajar el listón. Puede sonar contradictorio, pero solo quedando con 50 personas podrás elegir a una de ellas, y comparando con las otras 49 seguramente te parezca lo mejor de este mercado capitalista del amor llamado S.XXI.

El segundo paso es iniciar una conversación, o al menos contestar cuando te escriban. Ya sabéis que hay muchos resentidos en Tinder que les duele el corazón si no contestáis, así que no les hagáis llorar.

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Alex, mi match de diciembre de 2016 se quedó en el cementerio de matchs sin conversación. Tinder me lo recuerda si le miro.

Una vez iniciada la conversación, de todos es sabido, debes abandonar Tinder para subir un escalón en la pirámide del amor milenial: Whatsapp.

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Yo pensaba que a la gente se la conoce mejor por Tinder.

Entre el whatsapp y la vida conyugal hay muchos otros pasos que no me considero capacitada de exponer, porque en realidad ni sé cuáles son. Yo es que más allá de Tinder no soy capaz de ver. Lo que sí te recomiendo es que el pretendido te guste, al menos un poco.

¿Cuándo debes eliminar Tinder de las apps de tu móvil?

Pues mira, si vas a tener esta conversación, casi mejor que no la tengas conmigo. Lo mejor es que lo decidas tú, que ya estás metida en una pareja aunque no lo quieras ver. Eso sí, si quieres mi consejo, no abandones nunca Tinder, por favor, pero si es lo más.

Te recomiendo decidirlo con tu nueva pareja. Pero vamos, que no te lo quites.

¿Deberías mentir a la gente sobre cómo os conocistéis?

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Javi es partidario de la sucia mentira. Y del alpinismo (¿habéis visto a algún escalador en Tinder? Yo nunca. Ni una vez. Excepto cada vez que paso un perfil)

Aquí pasa lo mismo que antes. Casi mejor que decidáis entre los dos qué vais a contar a la gente, más que nada para que vuestra versión sea consistente.

Bueno, que yo he venido aquí a hablar de otra cosa y me entretengo.

Teresa y César, una pareja feliz

Por cosas del destino el otro día quedé con una pareja salida de Tinder para que me contaran sus experiencias. Y eran majísimos, así que no vais a leer nada malo sobre ellos, os aviso ya mismo.

Primero escuché la versión de ella, luego él contó la suya. Se conocieron en Tinder hace dos años, cuando por lo visto era mejor si eras mujer heterosexual. Según Teresa, hace dos años había más chicos interesantes, y según César, las chicas eran únicamente muy pijas o muy chonis. Así que si tenéis un amigo interesante con una novia muy choni o muy pija y te repite que se conocieron en un bar hace dos años, sospechad.

“Tinder ha cambiado mucho”, me dijeron entre suspiros melancólicos. Y lo saben bien porque han decidido volverse a descargar la app para echarse unas risas, que yo no entiendo a la gente pero por lo visto está de moda hacerse Tinder para reírse. Que digo yo, no hace falta que os riáis de mí y mis patéticos semejantes.

Ella tenía fotos artísticas, de estas que cualquier tío de Tinder da un like porque están bien. Él solo tenía fotos de paisajes, no se le veía la cara. La próxima vez que penséis en haceros Tinder pero sin mostrar vuestro agraciados rostros, que sepáis que vais a acabar en pareja formal.

Según Teresa, César eliminó la app nada más conocerse. “La verdad es que he tenido mucha suerte en Tinder”, dijo él mirándola con todo el amor del mundo mientras mi corazón se derretía en mitad de una celebración muy loca de San Patrick’s Day, queriendo yo abrazarles mucho. La celebración también incluía una rifa de unas 300 camisetas, y yo estaba al lado del chico que iba desgañitándose anunciando los números con el mismo deje que los de La Vida Moderna. Y ahora me acabo de acordar de que esta semana he conocido a unos chicos que solo hablaban como los de La Vida Moderna. Y que mi vida es un bucle de frases de La Vida Moderna y que por favor alguien amable que me haga salir de esto (le dice la hija al padre).

En mitad de todo este pensamiento me saludó una voz conocida que resultó ser un fan de mi blog, que actualmente se dedica a elaborar cerveza casera en su garaje para regalarla y obtener así pérdidas. Hay gente que no tiene espíritu emprendedor, no como los CEOs del Tinder.

Lo que sí aprendí de esta pareja de enamorados es que siempre que no sepas donde quedar, se queda en Sol. La de parejas tinderianas que el oso y el madroño habrán visto florecer. Y a raíz de unas pocas citas en Sol, se hicieron novios. Los padres de César piensan que se conocieron en el gimnasio, los padres de Teresa ni se acuerdan porque son tan novios que ya nadie se plantea que se puedan conocer de Tinder.

Teresa es fotógrafa, y muy maja. Aquí os dejo su web: https://www.somniumph.com/

César es pianista y punky, pero no tengo su web ni sé si tiene web. Si miráis a un punky con desdén, es posible que luego resulte ser pianista y que a vuestra propia abuela le emocione.

Son tal para cual. Y ahora tienen matching tattoos.

Y hasta aquí todo lo que he aprendido, qué cosas, viva el amor. Este post me ha salido muy moñas y muy poco hater, lo siento si os he defraudado. Para remontar el vuelo me despido con un emprendedor:

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¿Cuántas haches tiene el nombre de Jhohnhahthahnh? 

Tipos de hombres en Tinder: El Ejemplar Resentido

Estimadas amigas, la semana pasada estuve muy ocupada reivindicando la lucha de las mujeres. ¿Significa esto que no he entrado en Tinder? No. Yo es que estoy a todo. ¿Es posible que el feminismo esté llegando poco a poco a nuestra querida app? Claro que no. Los hombres que vais a ver ahora definitivamente no son feministas. Ni aliados. Ni siquiera simpáticos. Son unos resentidos de mierda.

Después de las entregas del Ejemplar Entrenador Personal y el Ejemplar Pacma, llegamos con un nuevo fascículo de los prototipos de hombres en Tinder: Los hombres que no amaban a las mujeres. Los hombres a los que la vida les ha tratado mal. Hombres víctimas del matriarcado. Por favor hacerles casito que están tristes. Por favor celebrad con ellos el día del hombre, que necesitan más protagonismo en la historia.

Pensaréis que soy una exagerada y que seguramente no haya muchos así por Tinder. Pero haberlos haylos. Bastantes, además. Mejor verlos:

EL EJEMPLAR RESENTIDO

adj. Dicho de una persona: Que se siente maltratada por la sociedad o por la vida en general. U. t. c. s.

Este tipo de hombre se dedica a explicar cómo tú, como mujer en caza furtiva de hombre, no debes ser. Y esto lo hace a través de una app para ligar, porque… dónde si no. Definitivamente sus habilidades para camelar, sus habilidades sociales, sus habilidades como hombre y sus habilidades como ser humano escasean. Porque por lo visto si algo requerimos las mujeres es que nos digan cómo debemos comportarnos y cómo no hacerlo. Ayudadnos, por favor, necesitamos que nos guiéis en nuestra vida.

Un hombre resentido busca una tía normal

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Estoy a punto de darte un like. Pero espera un segundito que tengo que montar un pollo por aquí antes.

La verdad es que rodearte de histéricas monta-pollos es agotador. Cómo tiene que haber sufrido, el pobre, en sus 31 años de historia. Este señor es que es un mártir, pero con las ideas claras. Tías normales, por favor.

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“Bipolares no, por favor” te digo con mi mirada de resentido sentado en una roca en la nieve.

Histéricas, monta-pollos, bipolares… lo típico que esperas leer cuando entras en Tinder.

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El colega gaditano es mucho de chuletas con ketchup y batido, de follar y de normal girls, please.

Conozco muchas mujeres guapas, fantásticas, maravillosas, grandiosas y fabulosas (ricas no tanto). Pero todas ellas son locas del coño, colegui gaditano. Sorry porque no somos normal girls.

Por cierto, os recomiendo muy mucho seguir a Locas del Coño en las redes y en su web. Sororidad como autodefensa feminista.

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Te estás ganando un like. Ah no, espera. Al final NO.

Los resentidos son mucho de exigir gente normal y a la vez estar en contra de las exigencias. Son un oxímoron en sí mismos. Este señor en concreto está dolido porque todas las mujeres pedimos hombres de mínimo 1,80 de altura, pero luego no damos ni la mitad de lo que exigimos. Vamos, que queremos 1,80 y no medimos más de 90 centímetros. Les ha pasado a todos.

De un resentido también puedes adivinar de qué pie cojea por dónde pone las comas. Véase el “Me gustan muchas, cosas”. Ay, amigo. Baja de la parra.

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Mira Pablo, me pego un tiro antes de darte un like.

Unos pequeños trucos del hombre resentido:

  1. Criticar que a la gente le guste viajar (¿?)
  2. Cuestionar la originalidad y divinidad de las mujeres
  3. Exigir normalidad
  4. Creerse superior intelectualmente
  5. Solo juntarse con emprendedores con empuje (¿?)

Otro día hablaré de los emprendedores del Tinder. Eso da para otro post bien largo.

Un hombre resentido necesita que le hablen

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Uoooohhhh vete al logopeda

Qué pena que no me oigais. Si pudiera, incluiría aquí el audio del RAP DEL LOGOPEDA. Es de rima asonante, pero podría convertirlo en hit.

Un hombre resentido busca una niña apasionada

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Hola Víctor, lo primero: ¿estás flotando en un croma? Lo segundo, me abstengo porque soy frígida.

Español, madrileño, republicano (si aceptamos el voileta como color), pero siempre apasionado. Ese es el macho ibérico. Ahhh si es que huelo a hormona desde aquí ya. Qué gusto, qué placer.

Jopelines, pero qué pena ser una frígida (con acento en la primera i). Víctor (con acento en la i), tengo que pasar de ti. Soy demasiado poco mujer, te pido perdón de antemano.
Ni comento la grima que me da que usen la palabra “niña” en Tinder.

Un hombre resentido precisa de más que un cuerpo bonito

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¿Qué les pasa a los hombres con los dedos en la frente? Cuñadanos.

Qué profundos sois los hombres, joder. Si es que no logramos la igualdad porque no podemos equiparar toda vuestra sabiduría y saber estar con nuestro infantilismo y superficialidad. Yo es que solo tengo la cabeza en la fiesta y el fin de semana. Cuando llega el domingo mi cerebro se fagocita. No llores, que puede volver pulsando con dos dedos en la frente. Pero no me toques mucho que mi cuerpo bonito se marchita y lo necesito para la fiesta del fin de semana. Qué sincera, natural y sencilla soy. Perfecta candidata al amor del de verdad.

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Acabar con un “gracias” después de faltar. Classic.

Entrar en Tinder para ligar, empezar a escribir tu perfil. Primero empiezas enfatizando los típicos odios universales como la falsedad. Y al final se te acaba yendo de las manos insultando a las mujeres que engañan.

¡Sí! ¡Somos gente divas malvadas! Empezamos engañando en las fotos porque queremos que se reconozca nuestro verdadero don: ¡engañar en persona! Pero qué crueldad. Gracias.

Un hombre resentido no busca na

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¿Que si busco amor? ¿Que si busco sexo? ¿Que si busco una tuerca que apretar con mi llave inglesa?

El truco sutil del resentido es acabar con un guiño y besito, y parecer gracioso. Entre medias digo que las mujeres están locas, pero luego te pongo un emoji con un besín y muchos jajas de por medio, y mira qué bien, oye. Además te cuelo una foto de mi torso desnudo con una llave inglesa porque… no sé, si yo no busco ná que estáis a cual más loca.

Y con este post ni-feminista-ni-machista-sino-igualdad me despido con una última foto. Solo para gente que habla inglés:

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No olvidéis, queridos hombres, además de ser machistas, ser un poco gordófobos también.

 

Un San Valentín en Tinder – ¿Qué quieren los hombres?

Nada me hace más feliz que pasar este día tan romántico, tierno, bello, pasional, amoroso, dulce, cariñoso, y nada impuesto por el sistema capitalista, con mis amantes del Tinder. He recabado algunos pantallazos basados en el amor que ocurren en esta aplicación y los expongo a continuación para todos vosotros, marineros, soldados, solteros, casados.

Porque todos pensabais que a Tinder se viene a ligar, pero no señorines. Aquí hay gente pa to. Cómo se nota que no estáis en Tinder, qué os gusta una crítica fácil. Pues deberíais.

¿Qué quieren los hombres?

Los hombres quieren amistad

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Aquí el colega viene a pasarla bien y a hacer amigas. ¡Ah! y a reír. No como el resto que venimos a ver si lloramos un poquito.

Claro que sí, qué os creíais, ¿que la gente es tan superficial como para buscar un amigovio por Tinder? No majos, aquí se viene a hacer amigos DE LOS DE VERDÁ. Así que la próxima vez que vuestros coleguis os dejen tirados un viernes noche y no tengáis plan… ya sabéis qué buscar en la tienda esa de las apps, que ahora mismo no me acuerdo de cómo se llama, pero vamos, la tenéis descargada en vuestros esmarfons.

Los hombres quieren cosas serias

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Estado civil desaprovechado. Y pide respeto, con un par (de admiraciones)

Pues es que Sergio tiene toda la razón. A Tinder no va uno a perder el tiempo, y menos en una fecha tan señalada como San Valentín. Uno viene a encontrar a alguien que le acompañe durante toda la vida y futuras si existe la reencarnación. Así, soñando en pequeñito en una app para ligar.

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¿Todavía existe algo en serio? ¿O es todo cartón piedra?

Pues eso, seguro que pensábais que Tinder está lleno de muchachos (o muchachas) que solo quieren noches de desenfreno. Pues os equivocáis. Aquí la gente se lo toma demasiado muy en serio. Ahora, es posible que no os nieguen una noche de desenfreno, pa qué engañarnos. Tampoco creo que os vaya a sentar mal.

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Este SER MANCHEGO busca algo serio y alcohol a partes iguales

Todo mal. Confesar que te gusta el alcohol cual hobbie, subir una foto de botellas, y acto seguido pedir una relación seria y estabilidad… Qué típico de San Valentín. Y además te cuela un Hakuna Matata para rematar, y ¡ojo! que añade de cosecha propia un vive y deja vivir, en mayúsuculas. Ay, si Alonso Quijano te viera.

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¡¡Nada de sexo y cosas de esas!!

¡Mujer, por favor! ¡Qué cosas! ¿Rolletes? ¿Sexo? ¡¡Por dios!! ¡¡¡Sé más responsable!!! Parece mentira, necesitas “dos dedos de frente así entre comillas porque sin las comillas no sabemos qué significa”. Sé responsable pero sé divertida y comparte todo eso con este fantástico hombre de sus sueños que esquía en Xanadú.

También me acabo de dar cuenta que la gente en Tinder tiene problemas en sus descripciones con los dobles espacios, se vienen arriba y dar solo una vez a la tecla les parece insuficiente. Es posible que acabe haciendo un post al respecto, aunque también es bastante posible que no.

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Ojalá mujer que tu primer recuerdo con él sea tu lengua en la pantalla del móvil quitándole ese pegote de tarta de su nariz.

 

Los hombres quieren, ¿qué quieren?

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pa wapo tú

 

Los hombres quieren darte la turra

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No surgió.

 

Los hombres quieren ofrecer su corazón (Fito Páez)

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Este chico es demasiado profundo para Tinder, no está preparado para la era de la tecnología.

Quiero terminar diciendo que acabo de hervir mejillones y me he dado cuenta de que estaban vivos y les he oído gritar. Y joder, como que mal.

¡Ah bueno! y mirad a Desmond. Qué feliz me creía yo cuando le di mi superlike:

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Engañé entrecomillado CUATRO VECES. Y no son suficientes. No era Desmond Hume jejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejejeejejejejeejejejeejejeej (…)

Experiencias en Tinder: Cita 3/21 – #21citasdeTinder

Y ahí estaba él cuando llegué yo a nuestro encuentro. Estaba leyendo un libro, claramente para hacerse el interesante. -¿50 sombras de Grey? – Le dije yo. -¿Eh? -Me contestó él, perdidísimo. En ese mismo instante supe que no iba a ser el hombre de mi vida. Pero ni el de la noche, si me apuras.

Así empezó mi tercera cita de Tinder. Fracasando desde el segundo menos uno, que fue cuando le vi leyendo en la salida del metro.

Era murcianico acho, pero sin acento. Y obviamente no lo ponía en su descripción porque a Dios pongo por testigo que si alguien pone que es murciano en su descripción de Tinder está condenado a una vida en soledad. Pero en el fondo esperaba que tuviera acentico porque nada me parece más divertido que este vídeo que habré visto 245.393 veces. Puede parecer que desprecio cualquier forma de vida murciana, pero es todo apariencia.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Totalmente igual si se hubiera presentado con su DeLorean a nuestra cita en el año 2005. El caso es que debí haber sospechado del atuendo tan del dos mil cinco que llevaba en sus fotos de Tinder. Pues eso, el chaval ha debido vivir mucho en estos 10 años que han pasado entre sus fotos y el día de la Cita 3.

Parecido real con su descripción de Tinder: Ponía que era guionista, y me lancé al like. A una, que le pierde el cine. Y en efecto, era guionista. De hecho me contó un guión entero que había escrito, pero no os lo puedo trasladar porque me dio un momento de déficit de atención y solo recuerdo decirle “qué interesante” al final y pensar “que no me haga preguntas porfavó”.

Pros:

  • Le gané en una discusión sobre cine que ahora mismo no puedo decir ni de qué iba. Pero me quedé tan a gustico. Me dio la razón.
  • Me enterneció saber que había llegado a Madrid hacía poco porque iba a cumplir su American Dream de trabajar en el cine en la gran capital. 50% La La Land, 50% Didi en Hollywood. Ay, los murcianicos, qué ternura. Más ternura que Paul Newman en bici.
  • Bajó al baño y estuvo sospechosamente mucho tiempo. ¿Caca? You never can tell. Ay, los murcianicos, qué ternura. Más ternura que el supermeneo de los Goonies.

Contras:

  • Tenía un ligero tic, y es que a medida que iba hablando se iba apoyando en la mesa. Primero las manos, luego los brazos, luego la cabeza. Acabó tumbadico encima de la mesa mientras hablaba de sus movidas como si aquello no fuera raro. Y yo así es que no me concentro. He intentado buscar imágenes en Google para usar de ejemplo pero solo salen mujeres sexys tumbadas (¡sorpresa!) y CREEDME que nada que ver.
  • Se le cayó al suelo una cerveza entera y empezó a hiperventilar y a ponerse rojo al nivel de poder forjar hierro en su cara. Podía haber resuelto el incidente con naturalidad, pero hasta el camarero tuvo que venir a decirle que no pasaba nada mientras se agachaba a fregar el suelo con la manica, porque por lo visto no tenían fregonas. El camarero fregando el suelo a un centímetro de nuestros zapatos y mi guionista a punto de implosionar. Aquel momento me pareció que duraba como Boyhood entero pero sin las elipsis.

Silencios incómodos: Nonstop. Como The Artist pero sin música. Se podría decir que el rato que echamos juntos fue en sí un silencio incómodo, incluso hasta cuando hablábamos. No como en Tinder que hablábamos normal. Así que ya sabéis, antes de pensar que vuestro match es por fin el definitivo, os recomiendo conocer en persona, por si no lo teníais pensado hacer. Sorpresas te da la vida. Como el final de Tarde para la Ira.

Atuendo: Nada que reseñar. Todo en orden, todo normal. 7/10 en Filmaffinity.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Pobrecico mío el murcianico.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Ahora he entendido por qué los Bajo Ulloa vendieron su goya en un cash converter. Los guionistas son gente especial.

¡Y hasta aquí todo por hoy! ¡Hasta la próxima, lectoras y lectores!

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Hola pues le gusta mucho el rosbif con patatas, que le sale redondo todo