sabiduría

Cómo empezar una conversación en Tinder: ¿Qué tal?

Queridos dos o tres hombres que me leéis, he sucumbido a vuestras necesidades de ligoteo y aquí llego con una clase muy instructiva. En ella aprenderéis a iniciar una buena conversación por Tinder que os lleve incluso, ¡incluso! a quedar con una chica real, de las que si levantas el brazo puedes hasta llegar a tocarla. Una chica con ojos, tetas, piel, pelo, músculos, huesos, articulaciones, células, mocos, heces.

No puedo aseguraros que esto funcione para todo el mundo, pero no pasa nada por intentarlo. Ya me contaréis luego.

Empezamos por el principio: tú, hombre heterosexual y deseoso de pillar cacho, abres Tinder como cualquier día. Pongamos que tienes unas fotos y/o descripción sugerente, y ¡FUAAA! ¡It’s a match! ¡Tú y Juani se gustan! ¿y ahora qué? piensas. Pues ahora, a hablar. Se te abre un mundo de posibilidades. Tinder te sugiere que hables con Juani, que seguramente te esté esperando y ella pase de hablarte porque las mujeres somos muy nuestras, nos han criado para esperar al hombre sin pronunciar una sola palabra y sin enseñar los dientes no vaya a ser que tengamos espinacas en las encías. Obviamente no vamos a hablar nosotras a un desconocido sin haber comprobado antes que es capaz de trepar por nuestras doradas trenzas. Lo que al año 2017 vendría a ser “qué pereza me da la vida, que me hable él”.

Así que, hombre patriarcal, te toca hablarme.

Lo que no debes hacer:

Si quieres que nuestra conversación dure más de dos frases, di algo interesante.

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Aquí murió nuestra conversación

Jamás vas a conseguir quedar con una mujer si no eres capaz de avanzar más allá del “¿qué tal?“. Ya sabemos que estamos todos bien, es hora de proceder con novedades en el frente.

Mujer, si a pesar del “¿qué tal?” el chiquillo te ha parecido que se merece una oportunidad pero no sabes cómo alargar la conversación, porque en realidad tú tienes el mismo nivel discursivo que el hombre tras la pantalla de Tinder, te propongo hacer como yo: repite todo lo que dice él.

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Para que no quede como una burla puedes probar a poner una admiración menos que él o un acento en el qué.

Así le cedes el turno y será él el que tenga que contestar al fatídico ¿qué tal?. También le tocará a él manifestar una pregunta nueva con la que poder juzgarle del todo y decidir si merece la pena seguir con esta tortura de diálogo.

Hombres del Tinder: haced mejores preguntas, por favor.

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Aquí murió nuestra conversación Vol. II

Si te sigue aburriendo, prueba a ser un poquito más seca con él, acabando las palabras con puntos y sin alargar las últimas vocales. A ver si así se decide a preguntar algo novedoso. Si ves que no, vuelve al punto anterior: la imitación.

Eso sí, aconsejo no usar este recurso demasiado porque es posible que acabes siendo incapaz de abandonarlo y termines jugando contra ti misma a ver cuántas veces eres capaz de repetir el mismo patrón sin que el oponente abandone:

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Andrés acabó por pasar de mí cuando descubrió que no era capaz de salir del yonoytú

Otra de las cosas que no debes hacer es insistir cuando obviamente está todo perdido. Si ves que tu entrada triunfal no ha tenido éxito, si ves que vuestra conversación ha muerto, no fuerces. En serio, pasamos de ti, no es que no nos funcione Tinder.

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Desayuno ganas de que te calles

Lo que puedes arriesgarte a hacer pero es posible que no te de buen resultado:

Echa un piropo. Ahí, con valor. Con originalidad. Que te haga quedar como un caballero atento, educado, detallista, ingenioso.

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Cómo prosigue esta conversación lo descubriréis cuando escriba un post sobre hombres que se enfadan por Tinder

Si decides alabar la foto de alguien, asegúrate de verla antes.

También puedes empezar utilizando la frase que las mujeres hemos nacido para oír y que nunca nos decís lo suficiente:

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Bueno bueno bueno, Alberto, pero qué gracioso eres, pero cómo me gustas. Casémonos ya mismito.

Si te llamas Alberto igual sientas ese irrefrenable deseo de amarme.

Otra de las cosas que puedes hacer para empezar una conversación es desear un buen día / mañana / tarde / noche / lunes / martes / domingo / merienda / cena / semana santa / vacaciones etc. Pero te arriesgas a lo obvio:

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Al pobre le despaché en la primera frase, pero por inercia

Cierto es que no se puede ser así. Como consejo personal, te digo que no cojas un hábito como me ha pasado a mí. Prueba a ser amable, las personas lo agradecen.

Lo que sí debes hacer:

Empieza la conversación con un Gif. En Tinder hay millones, algunos verdaderamente maravillosos, y debes aprender a ser capaz de mantener un diálogo exclusivamente mediante Gifs. Confío en ti.

Te aconsejo usar Wifi, que una vez en una pelea de Gifs me quedé sin datos.

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Así se entra, joder. Por la puerta grande.

No todo podía ser malo, no soy tan cruel con la masculinidad. Hay hombres en Tinder que me caen bien, y para que veáis que es cierto, aquí pongo un ejemplo de un buen inicio de conversación, que es posible que comenzara con un ¿qué tal? ¿de dónde eres?, pero que supimos superarlo:

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Enaltecer y desenaltecer La Mancha me conquista

Todos estos consejos es posible que os lleven a la cima del éxito. También es bastante posible que no. Lo que quiero decir es que haced lo que os dé la gana, yo no tengo la sabiduría total ni sé qué es lo que le gusta a cada mujer que le digan. Porque como es posible que ya os hayáis dado cuenta, cada una te contesta una cosa distinta, y aunque yo no sepa, seguro que hay muchas que son capaces de proseguir con una conversación tras un ¿qué tal?. Todo es ponerse.

CONCLUSIÓN:

  • Hombre: Sé original. Sé capaz de sobreponerte al ¿qué tal?, pregunta otras cosas, cuenta algo. Sé majo.
  • Mujer: Sé original. Sé capaz de sobreponerte al ¿qué tal?, pregunta otras cosas, cuenta algo. Sé maja.
  • Persona no identificada con ninguno de estos dos sexos: Sé original. Sé capaz de sobreponerte al ¿qué tal?, pregunta otras cosas, cuenta algo. Sé maje.

CONCLUSIÓN FINAL:

  • Olvida todo lo que te he contado, no vale de nada.

Como este final ha sido muy intenso por mi parte, cosa que no me esperaba cuando escribí la primera palabra de este post, os dejo a un señor que va repartiendo amor por Tinder:

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El susto que te llevas cuando Donald Trump te da un superlike.

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Parejas de Tinder: ¿Existen?

¿Es posible echarse un novio o novia de Tinder o es igual de irreal que un unicornio? Pues como el propio Pablo Escobar sabe, un caballo puede convertirse en unicornio, así como un cualquiera de Tinder puede convertirse en tu pareja. No es tan difícil, en realidad. Solo hay que hacer un poco de criba. O casi mejor ni hacerla.

Cómo echarse un churri de Tinder

El primer paso, básico pero no por ello menos digno de mención, es conseguir matchs (¿Cómo es el plural de match en spanglish?). Para ello os recomiendo bajar el listón. Puede sonar contradictorio, pero solo quedando con 50 personas podrás elegir a una de ellas, y comparando con las otras 49 seguramente te parezca lo mejor de este mercado capitalista del amor llamado S.XXI.

El segundo paso es iniciar una conversación, o al menos contestar cuando te escriban. Ya sabéis que hay muchos resentidos en Tinder que les duele el corazón si no contestáis, así que no les hagáis llorar.

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Alex, mi match de diciembre de 2016 se quedó en el cementerio de matchs sin conversación. Tinder me lo recuerda si le miro.

Una vez iniciada la conversación, de todos es sabido, debes abandonar Tinder para subir un escalón en la pirámide del amor milenial: Whatsapp.

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Yo pensaba que a la gente se la conoce mejor por Tinder.

Entre el whatsapp y la vida conyugal hay muchos otros pasos que no me considero capacitada de exponer, porque en realidad ni sé cuáles son. Yo es que más allá de Tinder no soy capaz de ver. Lo que sí te recomiendo es que el pretendido te guste, al menos un poco.

¿Cuándo debes eliminar Tinder de las apps de tu móvil?

Pues mira, si vas a tener esta conversación, casi mejor que no la tengas conmigo. Lo mejor es que lo decidas tú, que ya estás metida en una pareja aunque no lo quieras ver. Eso sí, si quieres mi consejo, no abandones nunca Tinder, por favor, pero si es lo más.

Te recomiendo decidirlo con tu nueva pareja. Pero vamos, que no te lo quites.

¿Deberías mentir a la gente sobre cómo os conocistéis?

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Javi es partidario de la sucia mentira. Y del alpinismo (¿habéis visto a algún escalador en Tinder? Yo nunca. Ni una vez. Excepto cada vez que paso un perfil)

Aquí pasa lo mismo que antes. Casi mejor que decidáis entre los dos qué vais a contar a la gente, más que nada para que vuestra versión sea consistente.

Bueno, que yo he venido aquí a hablar de otra cosa y me entretengo.

Teresa y César, una pareja feliz

Por cosas del destino el otro día quedé con una pareja salida de Tinder para que me contaran sus experiencias. Y eran majísimos, así que no vais a leer nada malo sobre ellos, os aviso ya mismo.

Primero escuché la versión de ella, luego él contó la suya. Se conocieron en Tinder hace dos años, cuando por lo visto era mejor si eras mujer heterosexual. Según Teresa, hace dos años había más chicos interesantes, y según César, las chicas eran únicamente muy pijas o muy chonis. Así que si tenéis un amigo interesante con una novia muy choni o muy pija y te repite que se conocieron en un bar hace dos años, sospechad.

“Tinder ha cambiado mucho”, me dijeron entre suspiros melancólicos. Y lo saben bien porque han decidido volverse a descargar la app para echarse unas risas, que yo no entiendo a la gente pero por lo visto está de moda hacerse Tinder para reírse. Que digo yo, no hace falta que os riáis de mí y mis patéticos semejantes.

Ella tenía fotos artísticas, de estas que cualquier tío de Tinder da un like porque están bien. Él solo tenía fotos de paisajes, no se le veía la cara. La próxima vez que penséis en haceros Tinder pero sin mostrar vuestro agraciados rostros, que sepáis que vais a acabar en pareja formal.

Según Teresa, César eliminó la app nada más conocerse. “La verdad es que he tenido mucha suerte en Tinder”, dijo él mirándola con todo el amor del mundo mientras mi corazón se derretía en mitad de una celebración muy loca de San Patrick’s Day, queriendo yo abrazarles mucho. La celebración también incluía una rifa de unas 300 camisetas, y yo estaba al lado del chico que iba desgañitándose anunciando los números con el mismo deje que los de La Vida Moderna. Y ahora me acabo de acordar de que esta semana he conocido a unos chicos que solo hablaban como los de La Vida Moderna. Y que mi vida es un bucle de frases de La Vida Moderna y que por favor alguien amable que me haga salir de esto (le dice la hija al padre).

En mitad de todo este pensamiento me saludó una voz conocida que resultó ser un fan de mi blog, que actualmente se dedica a elaborar cerveza casera en su garaje para regalarla y obtener así pérdidas. Hay gente que no tiene espíritu emprendedor, no como los CEOs del Tinder.

Lo que sí aprendí de esta pareja de enamorados es que siempre que no sepas donde quedar, se queda en Sol. La de parejas tinderianas que el oso y el madroño habrán visto florecer. Y a raíz de unas pocas citas en Sol, se hicieron novios. Los padres de César piensan que se conocieron en el gimnasio, los padres de Teresa ni se acuerdan porque son tan novios que ya nadie se plantea que se puedan conocer de Tinder.

Teresa es fotógrafa, y muy maja. Aquí os dejo su web: https://www.somniumph.com/

César es pianista y punky, pero no tengo su web ni sé si tiene web. Si miráis a un punky con desdén, es posible que luego resulte ser pianista y que a vuestra propia abuela le emocione.

Son tal para cual. Y ahora tienen matching tattoos.

Y hasta aquí todo lo que he aprendido, qué cosas, viva el amor. Este post me ha salido muy moñas y muy poco hater, lo siento si os he defraudado. Para remontar el vuelo me despido con un emprendedor:

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¿Cuántas haches tiene el nombre de Jhohnhahthahnh? 

Cita 4/21 – La versión de Antonio #21citasdeTinder

Antonio es escritor, así que obviamente no se podía estar callado. No tuve ni que pedirle que escribiera su versión de los hechos acontecidos en mi cita 4/21 de Tinder. Segundos después de acabar nuestra cita (narrada aquí por mí misma) me envió la primera versión del texto que ahora vais a leer. A lo largo de una semana me dio muchísimo la chapa enviándome cada 5 minutos una nueva revisión, que unido a la muy leve censura que he tenido que emplear, dejan el texto como veis. Además me comprometo a no añadir la puntilla tras cada frase suya, cosa que mentalmente he hecho cada vez que he leído su versión.

ACTUALIZACIÓN: Horas después de publicar esta entrada, me sigue mandando correcciones. Que pare ya.

Pido perdón de antemano por lo que ahora vais a leer. Si a alguien le da vergüenza sin duda es a mí, pero el tan afamado y anciano escritor de Tinder debe poder expresar con libertad su opinión de lo ocurrido. Esto tenía que pasar algún día.

Los enlaces los he añadido yo, que he hecho un gran trabajo de investigación. Me hacéis el favor de abrir alguno.

Cita 4/21 – Los hechos según Antonio

Llego a la cita con TinderBloguera con mis dos chascarrillos rompehielos preparados de casa, “no me extraña que los tíos con los que quedas se traigan un libro, en algo se tienen que entretener hasta que te dignas a aparecer. El próximo día me vengo con el de “Esperando a Godot“. Que llegue solo 7 minutos tarde me jode parcialmente el chiste cultureta. Tiene una sección en el blog donde evalúa/aniquila a sus pretendientes, en que mide el nivel de silencios incómodos y no quiero suspenderla. La otra gracia es una continuación sobre una previa suya en que amenaza con traer una picadora Moulinex al encuentro. Comienza tímida, mirando de soslayo y andando como si nos estuviera persiguiendo el ministro de hacienda (o cualquier otro pepero) pero no me confío, solo es una serpiente agazapada que espera el mejor momento para picarme con su lengua viperina. Nada más entrar al bar de la calle Ferraz me ataca con lo que se va a convertir en la pulla recurrente de la noche, “la media de edad es de 70, ¿qué me has traído, a la reunión de ex-alumnos de tu instituto?”

– Joder, solo tengo 36. Si publicara una novela el año que viene, la crítica hablaría de una joven promesa.

– Me acabas de mirar las tetas.

– Pero si llevas un jersey de lana y cuello vuelto.

Con una pose de cinismo que le sale natural, me hace un interrogatorio íntimo a lo Jesús Quintero pero sin humo de por medio y yo, que había decidido ser prudente para que no pudiera publicar mis miserias, las confieso todas como si me estuvieran interrogando en la Dirección General de Seguridad en 1973. Luego pienso que tampoco es Diana Aller y ese blog lo debe de seguir su madre y las amigas del pueblo para ver cómo se liga en la gran ciudad. Le saco diez años y se nota el abismo generacional en cultura popular. No sabe que el lema “si bebes no conduzcas” proviene de una canción de Stevie Wonder, “ay, con lo que me gusta a mí ese hombre” se excusa.  Tampoco conoce que el origen del periodismo del corazón moderno es la mítica entrevista a Belén Esteban en Tómbola donde amenaza a la Jesulina con arrastrarla del pelo por toda la Gran Vía por decir que Andreíta se parece a la familia paterna y, en concreto, a ella.

Como es incluso más mala que yo, nos divertimos burlándonos de la gente, que eso siempre une, y se crea una complicidad que va creciendo a la misma velocidad que se vacían nuestras bebidas y las de los ancianos de los que nos reímos. Recibo un mensaje de mi amiga Alicia en el que me pregunta si la chica de hoy me gusta, le respondo que sí y se lo enseño a TinderBloguera. En lugar de soltar un comentario sarcástico, sonríe, recompone la compostura y continúa con su carrusel de preguntas, esta vez a lo Risto, hurgando en la herida una vez que ya estoy abierto en canal. ¿Quién de tus tres hermanos es el preferido? ¿Y a quién de los tres dejarías caer por un barranco, tipo la peli de “El buen hijo“? Tiene un poco complejo de Cecilia, la de la alta cuna y la baja cama, de ser la única economista keynesiana de, pongamos, Pozuelo, “tengo un troquelado de Errejón en mi dormitorio” y cierta aversión al contacto físico con extraños, porque cuando acerco mi brazo a menos de tres metros para explicarle gráficamente una anécdota de cultura popular, se echa hacia atrás (fui recién duchado a la cita, esto no es Badoo pero nunca se sabe lo que puede pasar). En lo que cambiamos de sitio casi atropella (ella) a un coche, lo de pasear como si huyera de un tsunami igual no es por timidez. Invita ella en el segundo bar y, al ponerse en pie (y después de quejarse de que la cuenta es dos euros más cara que la que pagué yo), me vuelve a acusar de mirarle las tetas.

– Tienen pinta de ser pequeñitas.

– Que sepas que no me lo monto con mayores de 35.

Parecido real con sus fotos de Tinder: En sus fotos de perfil no tiene ánimo de mentir, no se las saca con perspectiva ni mete filtros. Tiene una belleza discreta, intelectual y maligna, como de Susan Sarandon en Las Brujas de Eastwick.

Parecido real con su descripción de Tinder: Las chicas no escriben textos de perfil, ni puta falta que les hace.

Pros:

  • Sentido del humor escatológico. Su mejor pregunta de la noche fue “quién es la mujer de mayor edad con la que te acostarías”. Dudé entre la Reina emérita, por eso de los Sex Pistols, Isabel II y las felaciones, y Ana Belén, pero me quedé con la última. Lo incluyo como ejemplo de escatología. Por el tipo de pregunta, no por Ana Belén, que es maravillosa.
  • Sentido del humor general. Me permite sacar al gilipollas que llevo dentro sin violentar la cita.
  • No se pee. Dice que tiene una incapacidad somática para expeler los pedos de forma clásica. Solo se le hincha la tripa como a un niño de Biafra y luego los gases se volatilizan por arte de magia cuando se tumba boca arriba.
  • Está buena. Lo que sí le miré fue el culo y aprueba con nota.

Contras:

  • Su fobia al contacto físico. No me suele gustar follar sin que exista.
  • No deja propinas. Es tacaña, pobre o ambas cosas. Mucho Keynes pero recorta más que el ministro que la va persiguiendo por Madrid.

Silencios incómodos: No hubo. Gracias a mí.

Atuendo: Muy mona, discreta, podría habérsela presentado a mis padres esa misma tarde.

Remordimientos por emplearla en un estudio sociológico: Ninguno, que pruebe de su propia medicina. Además, las chicas inteligentes no me dan ninguna pena.

Parecido con cualquier mujer fuera de Tinder: Tiene una cara muy común, le habrían sacado un montón de parecidos razonables en “El Informal” (programa humorístico de televisión de formato en directo, emitido en Telecinco entre el 13 de julio de 1998 y el 5 de abril de 2002).

*****

Para terminar, le propuse a Antonio que cerrara el post con un pantallazo suyo de Tinder. No tengo ni palabras para este final.

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ay por dió.

Tipos de hombres en Tinder: El ejemplar entrenador personal

Hoy es uno de esos días que me ha hecho feliz estar en Tinder. Sin duda, porque lo que me he reído haciendo esta selección de fotos que os traigo vale oro. Para empezar, quería comunicaros que mi idea era aunar varios ejemplares de masculinidades en este post, pero es que el ejemplar Entrenador Personal está tan extendido en la aplicación y nos trae tan buenos momentos que le voy a dedicar mi entrada de hoy solo a él.

Este es uno de los casos en Tinder en los que una imagen vale más que mil palabras. Y poder comentarla al mundo me acerca al nirvana.

Por cierto, el otro día me escribió una chica a través de la sección de contacto para aclararme el porqué de que aparezcan personas a más kilómetros de los que se tienen estipulados en Tinder. Cito:

Si te aparece alguien fuera del rango del radio de km que has puesto significa que esa persona te ha dado like primero. Esto me lo explico uno, que me dijo que muchos tíos tienen la “táctica” de poner el radio lo mínimo posible y esperar a que vengan la baraja de chicas a elegir, porque si sobrepasa los 2 km de distancia pues significa que la chica (teniendo un rango de km mayor) le ha dado like. Como que van más a lo seguro.

Así que tengo que dar las gracias a la majísima chica que me lo explicó y ofreció su ejemplo.

Y ya a lo que vamos, el post del día. Que es una pena, pero he tenido que eliminar muchos hombres candidatos a entrar en este post. Quién sabe, habrá más ocasiones de aparecer en mi blog. Haber enseñado más músculo.

EL EJEMPLAR ENTRENADOR PERSONAL

Del lat. entren. personālis.

Sinónimos: machito de gimnasio, tronista de HMYV, deportista de mierda, dónde vas flipado.

Aquí comienza la pasarela:

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¡¿Qué no es este señor!? coach, entrenador, blogger, bachatero, salsero, profesional de las rrss… Ojo que además tiene un gimnasio. ESTO ES ORO, NIÑA.

Cuando digo entrenador personal es por algo. TODOS estos ejemplares tienen una profesión: matarse en el gimnasio y/o matar a los demás en el gimnasio.

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Cuando tu único interés en común con un hombre es Tasty es porque algo no funciona. Aunque bueno, en realidad también me gustan sus velas, espejos y ese espumillón del fondo.

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Cuidado con este que es entrenador personal DE ESPAÑA. Dedica sus mañanas a obligar a hacer burpees al país.

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Aquí Adrián aprovecha para unificar el gimnasio, el modelaje, el pensador de Rodin y la fotografía artística en una sola foto. “Si no cuidas tu cuerpo, ¿dónde tienes pensado vivir?” EN MI PUTA CASA, ADRIÁN.

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Por favor, fijaos en ese moreno que tiene Alberto en su braga del bikini. Este chico está a minutos del melanoma.

Y además muchos de ellos me han hecho el favor de no tener que recortarles su cabeza con photoshop. Ellos mismos se la cortan porque total, ¿eso se usa para algo?

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Tu descripción me entretiene tanto como la escoba que tienes detrás.

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Quepo en los surcos de tus abdominales.

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Sincero y pasional, ¿ese brazo es real? Se podría esconder un hijo de esos que supuestamente no tienes dentro de tu brazo. Un hijo de 25 años.

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¡¡Tres entrenadores en una sola foto!! ¡¡Mi sueño!! Carlos ¿quién eres? ¡No puedo esperar a saberlo para darte un like!

Y termino con mi favorito del post de hoy, encargado de agregar a la fauna humana la fauna animal:

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José ha tenido que utilizar un perro sobándole los abdominales y mirándole con lujuria en su foto principal de Tinder. Si esto no os hace felices, yo ya no sé.

Esto ha sido todo por hoy, espero que no me odiéis demasiado.

Me despido mandando un saludo especial a mi colonia de fans daneses, sé que me seguís desde el verdadero frío, lo veo en las estadísticas 😉

¿De qué hablar en Tinder? Consejos para una buena conversación

Queridos y queridas, aún tendréis que esperar un poco más para saber qué tal me va con las 21 citas de Tinder. Para que la espera se os haga más amena os ofrezco una nueva entrega de consejos superútiles para que continuéis petándolo y triunféis ligando incluso hasta en la vida real. Si aún no conocéis la aplicación, no dudéis en visitar este post en el que os explico con todo lujo de detalles en qué consiste Tinder.

En esta ocasión os propongo varios temas de conversación que podéis sacar cuando veáis que no hay futuro en la relación tinderiana y que hay que empezar a arriesgar.

Ojo, que partimos de la base que ya hemos conseguido como mínimo un match y pasamos a empezar a hablar con el pretendiente, a ronearlo. Os recomiendo que si esto aún no ha sucedido cambiéis de fotos, de descripción y de vida.

*aclaración para novatos antes de seguir: en las fotos de las conversaciones yo soy la de gris y mis matches los de azul.

Empezamos por el principio:

Si ves que tu match no te habla, háblale tú

Si eres mujer y tienes Tinder ya habrás comprobado la de hombres que sufren como Geno porque las mujeres no empiezan una conversación. “Si no vas a hablar dale a NO”, “abstenerse las que creen que un hombre tiene que dar el primer paso” blablabla y otra serie de mierdas que nos aburren soberanamente.

Pero está bien, amigos hombres, tenéis razón. No pasa nada por hablar nosotras primero. ¡Somos mujeres liberadas e insumisas! ¡Somos capaces de hablaros! ¡Sí se puede!

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Tomé la complicada decisión de hablar a Edu yo primero, pero no pareció gustarle mi broma.

Acuérdate de lo que ya le has contado antes

Estimado Sr. o Sra. Tinder, creadora o creador de esta app para ligar, tengo una recomendación: UN BUSCADOR EN LAS CONVERSACIONES. Una lupa como la del whatsapp.

¿Qué le he preguntado a este antes? ¿Esto se lo he contado a este o a otro? ¿Este quién era? Son las típicas dudas que pueden surgirte cuando navegas en un mundo de matches sin fin. Mi consejo es: hazte la sorprendida cada vez que alguien te cuente algo.

También vendría bien un añadidor de títulos a las personas: “Carlos: el conductor de autobuses” “Jorge, el de la cita 1” “Antonio: el que se enfadó cuando le dije que no era necesario enseñar a su madre en sus fotos”.

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Alex me perdonó porque es gallego y buena persona

Siempre se puede ligar con una buena canción

No, por Tinder no se pueden enviar fotos ni notas de voz. Qué alivio, de la cantidad de fotopenes que nos hemos librado. Así que si quieres conquistar a tu match, tendrás que cantarle por escrito, pero no me neguéis que no es igual de romántico.

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David me susurró a la pantalla la canción de nuestras vidas

Nunca dejes de hacerte el interesante

¿Por qué ir de guay cuando puedes ir de MUY GUAY? Con las fotos y la descripción nunca es suficiente. Por favor, ¡queremos más! ¡Demuéstranos con palabras lo que tú sabes! ¡Hazme quedar como una estúpida! ¡Oh sí cuánto sabes!

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Hostia con hache es la que te daba yo, bonico

También puedes dar la turra

Claro que sí, hemos venido a ligar. Si con una cita de Doisneau aún no has conquistado a tu moza, prueba con algo infalible: el ecologismo. ¿A quién no le mola una buena energía renovable, un buen coche eléctrico, un buen papel reciclado? ¿A quién no le mola una matrícula impar en el centro de Madrid?

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OK.

Arriesga hablando de política

Este es un consejo que yo personalmente os doy. Hombres, mujeres y no identificados con estos dos parámetros: cuando no tengáis de qué hablar, hablad de política. Nunca falla, es un tema estrella.

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“Ya no es el dominio de los medios de producción lo que identifica la clase” para ligar en Tinder

Más concretamente, habla de Podemos

La pelea entre Errejoners y Pablistas llega hasta Tinder porque si algo nos gusta en España es dividir esta España tuya esta España nuestra en dos bandos. De lo que sea, ya lo dice el anuncio de Campofrío que me niego a enlazar.

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Diego es Errejonista

Y si nada de esto funciona, siempre nos quedará la caca

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Las heces siempre triunfan

Hasta aquí todo eran palabras bellas. Si bien es cierto, en Tinder hay que ir preparado para lo peor. Sí amigos, sí amigas, vais a encontrar gente que quiera destrozaros. Y si no es así, tarde o temprano una fuerza interna se apoderará de vosotros y acabaréis siendo vosotros mismos el eje del mal, la Estrella de la Muerte. Aquí unos truquis para empezar:

Aprovecha para insultar sutilmente

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“Para ser de Madrid”. ME OFENDE. Chulapas respect.

O sin sutilidades, qué coño

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Acto seguido me pidió una segunda oportunidad. Mítico niño.

Pues bien, esto ha sido todo en la entrada de hoy. No os preocupéis si veis que no ligáis con vuestras conversaciones, hay que seguir intentándolo. Amplía el rango de kms y puedes volver a empezar.

Aquí cerraría el post de hoy, pero no quiero despedirme sin saludar al PRIMER HATER ♥ declarado del blog, el Sr. Daniel. Cómo no, tenía que ser un hombre, de los que creen en la igualdad REAL, el que se marque un mansplaining y venga a llamarme hembrista y a decirme que hago un flaco favor al feminismo. Querido Daniel, vuelvo a citarte a El Quinto Poder, esta vez en público: “El hembrismo es el mito inventado por el machismo para no admitir su miedo a la mujer sin miedo”.

Si hay algún otro hombre ofendido porque estoy usando a sus semejantes de esta vil manera, que se pronuncie cuanto antes y denuncie en los tribunales superiores, no vaya a ser que acabe empoderándome de más con mi blog y termine acabando con el patriarcado yo solita.

Ahora sí me despido con una última cita:

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Hola , me gusta poner espacios antes y después de cada signo de puntuación . Tengo una foto chuli .

Me metí en tinder. Sí.

Todo empezó un inocente fin de semana largo en el que me quedaba en Madrid y para variar, el resto del mundo huía.

– Hazte tinder – dijeron mis compañeros de piso-. No estoy tan desesperada- dije yo.

Pero sí.

Y así fue. Me eligieron las fotos, se rieron (de mí) un rato, y de repente ya estaba allí. Ya era carne de depredador masculino. Ya era carnaza ♥.

Ha pasado un tiempo y como aún no he encontrado a Gabriel Rufián, Pablo Simón o a David Broncano (puede que únicamente sea porque mi filtro de edad no les incluye), y Alberto Garzón definitivamente no está disponible, me toca seguir intentándolo.

Por el camino he visto muchas cosas. MUCHAS COSAS. De todos los tipos.

Y como mis amigas y amigos tienen vida, alguien tiene que malgastar la suya. He venido a contaros toda esta sabiduría que he ido adquiriendo en esta grandiosa app y que iré ampliando a medida que discurra este experimento sociológico. Porque es ya una cantidad ingente de erudición que no puede desperdiciarse. Y además, que para llorar sobre política y patriarcado ya tengo mi twitter. Esto es más serio.

Gracias mundo por crear tinder.

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Este es el logo de la app, por si tienes pareja

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